The Lost Dreamer











{25 enero, 2011}   Mi culo sobre la descargas

Una imagen de otros tiempos

Los blogs son como los culos: todo el mundo tiene uno. Y hoy todo el mundo que tiene un culo habla de la Ley Sinde.

Hagamos memoria y volvamos a 1999, justo antes del boom de Napster. ¿Lo recuerdan? Las nuevas temporadas de las series extranjeras tardaban, en el mejor de los casos, más de un año en llegar a nuestro país y, cuando lo hacían, era sin respetar el orden original de los capítulos y cambiando los horarios sin avisar a nadie. Quien intentara seguir Urgencias o Expediente X sabe de lo que estoy hablando.

Spotify: en mi opinión, la solución definitiva para la música en internet. Buena para artistas y consumidores.

En el campo musical había unas pocas emisoras de radio que decidían que Britney Spears, Alejandro Sanz, Rosana y Oasis era lo que se llevaba. En la FNAC de Callao había un par de estanterías con un cartel que rezaba Alternativos y en la que te cascaban más de 3000 pesetas por un disco de Catatonia porque era de importación. Luego la gente se quejaba de que apenas había bandas relevantes que vinieran a España de gira: normal, ni se promocionaban ni se escuchaban. El mercado estaba limitado por los pocos grupos cuyos discos el consumidor pudiera permitirse comprar.

Pero con el siglo XXI llegaron las conexiones de anda bancha y las productoras, tanto las musicales como las audiovisuales, pasaron del asunto. No vieron en el ADSL un nicho de mercado. Nadie se preocupó por montar una oferta musical razonable, de modo que otros particulares vieron el cielo abierto: ocuparon (y se lucraron con) el espacio que las productoras habían despreciado. Cuando éstas se dieron cuenta del error, ya era tarde: los usuarios nos habíamos acostumbrado al gratis total y eso es muy difícil de solucionar. Un desmadre del que parece ser que la culpa la tenemos los usuarios. Y en esas estamos hoy.

¿Está mal bajar cosas? Fríamente lo digo: , está feo. Y peor está montar una página web en la que te lucras por dejar que otras personas se bajen contenidos que no has creado tú. ¿Perjudica a los artistas? Eso ya no lo tengo tan claro. Yo el año pasado, entre festivales y conciertos, fui a 18 eventos musicales de los cuales, a 13 fui exclusivamente porque había tenido oportunidad de oír la música de los grupos en cuestión por Spotify o descargándola. De no haber sido así, jamás me habrían interesado Jonsi, The Sounds, Goldfrapp o Kings of Leon. Porque, aceptémoslo: con un panorama musical como el de hace 10 años, ¿de dónde demonios iban a sacar una banda alternativa como Arcade Fire a 17000 personas para llenar el Palacio de los Deportes a 40,50 € la entrada? ¿Se creen los Kings of Leon que todo el mundo que corea sus canciones en el Palacio de Vistalegre se ha comprado su disco? Lo que es un hecho es que todas las personas que las coreábamos habíamos pagado 51 € por verlos. ¿Lo habríamos hecho de no haber habido Spotify? Lo dudo.

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Julián says:

Oh… Katatonia.



No, Catatonia es un grupo distinto de Katatonia. A mi el metal no me va demasiado XD



Reven says:

Lo que habla mal de tu criterio 😛



Hombre, una no podía ser 100% perfecta. Me quedo en el 95%.



Detalle tonto: los conciertos hacen de la música un subgrupo especial dentro del tema de las descargas. Pero ¿y los escritores, por ejemplo? ¿Cómo pueden beneficiarse de las descargas? Aparte de que, quizás, tras leer un libro suyo compres otro, lo cual podría pasar también con los músicos y sus discos..



Yo tengo un lector de ebooks y no he dejado de comprar libros, aunque acepto que compro menos. A mi me parece que al ser la industria del libro electrónico más reciente que la del mp3, los escritores tienen la oportunidad de no cometer los errores que han cometido los músicos. Un pdf no puede costar 15 euros si la edición impresa cuesta 17. Eso es animar a la piratería: de esos 15 euros del pdf, cuantos serían para el escritor y cuántos para los intermediarios? Van camino de cometer el mismo error: cobrarnos prácticamente lo mismo que cuando el papel y la tinta la ponían ellos cuando ahora la tinta electrónica la compramos nosotros.
Otra cosa que se me ocurre es fomentar las ediciones ilustradas de libros: innovar, combinar disciplinas para crear un objeto físico que no compense descargarse. Hace unos años Ivàn Ferreiro sacó un disco con comic incluido: no es que fuera un disco con el que te regalaran un cómic, es que era una obra que se desarrollaba en ambos formatos.
No se puede afrontar al consumidor del S. XXI con la mentalidad del S. XX



Muy bien. Tú lo has dicho. El mercado de los festivales y la música en directo jamás ha estado como ahora y jamás la gente ha podido oir tanta música y adquirir tantos conocimientos como ahora, por su cuenta, bajo su criterio y libre de la dictadura de las radio-fórmulas. Todavía no se cómo R-3 ha podido sobrevivir tanto tiempo desde que la llevan queriendo clausurar. Sin ella, el RdLux y cuatro cositas más volveríamos al erial de otros tiempos, en que hasta por fanzines caseros te tenías que buscar la vida.
La solución tipo Spotify interesa a todo el mundo y por ahí se debería trabajar.

Por cierto, De La Iglesia for president.



Se puede decir más alto pero no más claro.



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et cetera
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