The Lost Dreamer











{31 enero, 2011}   Un cuento egipcio

¿Saben aquel que diu que va un gobernante y se olvida de darle el poder al pueblo? Pues era un señor que cada vez que convocaba elecciones, se olvidaba de invitar a otros candidatos a ellas. Pero no una vez ni dos dos: todas las veces que convocaba elecciones se olvidaba de llamar a los demás partidos políticos de su país para que se apuntaran a la fiesta. ¡Ay madre, que me he vuelto a dejar las invitaciones en casa!, decía cuando llegaba a la sede del gobierno. Y como se pasaba el día preocupándose por que la población no se diera cuenta de su olvido, nunca tenía tiempo de pasar por casa y recogerlas. Y así un día, y otro… hasta que pasaron 30 años.

Los demás países del mundo sabían que este gobernante era un señor muy ocupado, que siempre se prestaba a mediar cuando a uno de sus amigos le apetecía exterminar a una ciudad. Y como este señor era tan bueno y hacía tantas cosas, todos los demás presidentes entendían que su olvido era natural. Seguro que en las próximas elecciones se acuerda de invitar a sus amiguitos, se decían una y otra vez. Y hacían bien, porque está muy feo pensar mal de los gobernantes que te ayudan cuando te metes en líos. Así que se centraron en demonizar, machacar y empobrecer a otros países gobernados por mequetrefes que también metían a periodostas en la cárcel y que, además, tenían la desfachatez de quejarse en voz alta cuando otro país grande hacía algo malo.

Un día dio la casualidad de que a los habitantes de este país se les hincharon las pelotas y decidieron que 30 eran suficientes años de ser tratados como peleles. ¿Adivináis, queridos amigos, qué hicieron los países más grandes?

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et cetera
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