The Lost Dreamer











{23 junio, 2011}   ¿Es el PP un partido católico liberal? (i)

¿Qué tal se llevan los principios de la Iglesia con los de los partidos conservadores europeos?

Hoy dejo que mi amigo @andres1gb tome las riendas del blog y nos exponga algunas de sus ideas sobre el Partido Popular, el liberalismo económico y la doctrina social de la Iglesia. Aquí os dejo la primera parte de sus reflexiones.

Hace tiempo que me propuse no discutir en Twitter de política. Los motivos son varios y, uno de ellos, es que soy bastante incapaz de argumentar razonamientos un poco elaborados en 140 caracteres. Admiro a los que son capaces de sintetizar tanto sus ideas, pero a mi me cuesta horrores. El caso es que, a raíz de esta noticia mantuve un par de animadas conversaciones con sendos twitteros hace unos días. Como casi siempre sucede, el intercambio de puntos de vista siempre deja algún poso interesante.

En este caso, me quedé pillado con una frase de @pinciano, que me dijo que la Iglesia no debe admitir que un sacerdote milite en el partido que intenta destruir su moral. Y tal vez tenga razón, pero, como estuve debatiendo más tarde con @fray_fanatic, hay casos en la misma provincia de curas-concejales que defendían las siglas del PP, lo que me llevó a cuestionarme algo que damos por supuesto: ¿de verdad defiende el PP los principios morales de la Iglesia?

Así que, manos a la obra, me puse a investigar si en los principales puntos de ruptura entre Estado e Iglesia, además de la organización económica y laboral, hay afinidad o no entre el principal partido conservador de nuestro país y la confesión mayoritaria.

Aunque no soy un experto en ninguno de los temas, he tenido la suerte de leer al respecto y la circunstancia de tener que estudiar algo de teología y de doctrina social de la Iglesia (quizá de ahí mi tendencia al sermón). Creo que la mayoría de lo que explico es correcto, pero acepto las correcciones y críticas de buen grado.

Mariano Rajoy y el liberalismo económico

Economía

El PP se define en sus estatutos como un partido de centro reformista, una definición bastante vaga que, según quien la emplee puede querer decir una cosa u otra. En los últimos años ha cobrado peso una corriente autodenominada liberal en materia económica, inspirada en parte por los años de gobierno del presidente Aznar y, sobre todo, por la figura de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid.

Aunque los liberales de verdad reniegan del PP, son numerosas las propuestas que hacen encaminadas a la reducción del estado al mínimo a fin de que la iniciativa privada prospere y la sociedad goce del Nirvana liberal: privatización de empresas y servicios públicos, ya iniciada en tiempos de Aznar y continuada por sus acólitos en las comunidades y ayuntamientos donde gobiernan, reducción de impuestos para activar la inversión privada y el consumo, desmantelamiento del estado del bienestar (España tendrá el estado del bienestar que pueda permitirse, según lo expresa el propio Rajoy) y reforma del mercado laboral para aumentar la competitividad (para que nos entendamos: reducir las cuotas de la seguridad social y que cada uno se pague su sanidad y su plan de pensiones, si puede).

Hay otros tantos argumentos en contra de calificar al PP como un partido liberal. Entre ellos, sin intención de recogerlos todos: el control efectivo que hace de las Cajas de ahorros en las comunidades en que gobierna, las medidas reguladoras de diversas áreas económicas cuando ha gobernado (empezando por las telecomunicaciones y siguiendo por la privatización de empresas por criterios de afinidad ideológica), el aumento de los impuestos municipales para cubrir los excesos en el gasto público (¡dos por uno de antiliberalismo para el señor Gallardón!) y la alianza estratégica con la propia Iglesia Católica en materia de enseñanza (financiando sus centros educativos).

Pero es que los primeros que cito, los que sí apuntan a algo parecido al liberalismo son radicalmente opuestos a la doctrina social de la Iglesia, expresada en materia laboral en las encíclicas Rerum Novarum y Quadragessimo Anno, que critican explícitamente a socialismo y liberalismo.

Así, a pesar de que Pio XII critica al socialismo con encono, reconoce que el socialismo parece inclinarse y hasta acercarse a las verdades que la tradición cristiana ha mantenido siempre inviolables y critica las fáciles ganancias que un mercado desamparado de toda ley ofrece a cualquiera y dice expresamente que la libre concurrencia, aun cuando dentro de ciertos límites es justa e indudablemente beneficiosa, no puede en modo alguno regir la economía, como quedó demostrado hasta la saciedad por la experiencia.

A mi esto me suena más a Keynes que a Smith, por más que el PP se empeñe en mantener su cercanía a la Iglesia Católica, mientras su discurso vaya encaminado al principio de menos estado y más mercado son tan abominables (según la Iglesia) como los socialistas.

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Pues si hijo si, quizá se confunda el equiparar principios de la doctrina y el acto desarrollado desde el Vaticano con el mensaje esencial en lo social originario. Ya se dijo antaño aquello de que es más difícil que entre un rico en el reino de los cielos que un camello por el ojo de una aguja, y hace un par de veranos un obispo o arzobispo alemán rescató a Marx en su valor como freno al neoliberalismo especulador y sin escrúpulos.



Me voy a cargar a alguien que mete sus credenciales en mi PC y me salen los comentarios como si no fuera yo…hmmm, esto me da ideas.



pero qué fuerte, eres un chopildo suplantador de personalidades! cerrar sesión, cerrar sesión!



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