The Lost Dreamer











{19 agosto, 2011}   Carta abierta a Dios

Estimado Dios:
Me dirijo a usted, sin saber bien si existe (una mera cuestión de falta de pruebas), para quejarme del comportamiento de su representante en la Tierra. Sé bien, Dios, que es usted onmipotente y que usted todo lo sabe; pero puede que se le hayan escapado algunas negligencias de sus representantes. No se preocupe, es normal: con la edad no se puede estar en todo, y eso no significa que sea usted un poco menos Dios.

Quería pedirte, Dios (tras 10 años de colegio de monjas yo creo que ya puedo tutearte, espero que tu hagas lo mismo), que le recordaras a tu representante en la Tierra (de un tiempo a esta parte es un señor alemán, pero vale igual para los que vengan en el futuro) que sus palabras solo tienen potestad sobre la comunidad de creyentes que conforman tu Iglesia. Lo que quiero decir, Dios, es que tu representante puede decir misa (y nunca mejor dicho) en lo que a los asuntos de los cristianos se refieren, pero debe recordar que sobre los que no lo somos no tiene ningún poder: ni legislativo, ni ético ni moral.

Es por esto, Dios, que tu representante nada tiene que decir sobre las leyes que aprueba un gobierno que los ciudadanos de España hemos elegido por mayoría (de paso aprovecharía para que iluminaras un poco a tu representante en lo que a asuntos de Democracia se refiere: es complicado, pero tu todo lo puedes); y que mucho menos puede juzgar a quienes queramos fundar una familia que no entre en vuestros estrictos cánones, elijamos morir dignamente y sin dolor o a las mujeres que queremos elegir cómo y cuando reproducirnos, si es que queremos cosa tal. No es cometido, ni tuyo ni de tu representante, Dios, decir lo que debemos hacer quienes no creemos en ti.

Ni que decir tiene que tu representante también comete un error cuando critica a nuestras universides (ya sé que sabes que la educación pública la pagamos entre todos, cristianos, ateos y pastafaristas por igual, con nuestros impuestos) por haber abandonado los valores cristianos en detrimento de la Ciencia. No es la primera vez, Dios, que tu representante dice que los científicos jugamos a ser Dios. Por favor, amigo mío, recuérdale a tu subordinado que los científicos y científicas, lejos de jugar a ser nada, solo intentamos mejorar la calidad de vida de las personas que pueblan este planeta. Por suerte o por desgracia, es más de lo que se puede decir sobre lo que han hecho muchos representantes y acólitos en lugares como África o Sudamérica.

Te pido que reflexiones, Dios, en tu infinita sabiduría, sobre a quien eliges como representante tuyo ante los hombres y mujeres de este mundo. Te lo digo desde el respeto y el buen rollo, Dios, porque estas cosas importan y una mala campaña de marketing está echando a perder el producto que vendes. Piénsalo, Dios: tal vez las buenas obras te permitan ganar el favor de los jóvenes con más facilidad que los eventos faraónicos y multitudinarios. Ten un feliz fin de semana.
Atentamente

Una persona que no da crédito

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et cetera
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