The Lost Dreamer











{6 septiembre, 2011}   La Piel Que Habito, Pedro Almodóvar y lo mala que es la envidia

Envidia. Pura y dura envidia ante un talento incomparable que cada pocos años no puede evitar volver a sorprendernos, una y otra vez, con su inagotable universo personal y su sensibilidad para lo meramente bello. Envida es la única explicación para que los críticos de los principales periódicos de nuestro país despellejen (y nunca mejor dicho) como lo han hecho La Piel Que Habito. Especialmente hiriente es la crítica de Carlos Boyero en El País, en la que tacha de grotescos e involuntariamente cómicos algunos de los momentos más emocionantes del film. Por como habla y escribe, mucho me temo que el señor Boyero lleva años confundiendo su propia estupidez y la del público más básico con la palabra de Dios. Y va a ser que no.

Puedo comprender que la rebuscada y enfermiza historia relatada en La Piel Que Habito no guste a todo el mundo. Es normal, es un relato de por y para dementes. Pero de ahí a descalificarla a ella y a todo su equipo (director manchego a la cabeza, por supuesto) sin piedad, cuando vivimos en un país que ensalza a mindundis sin la más mínima sensibilidad como Alejandro Amenábar, me parece simplemente de vergüenza. De vergüenza porque, independientemente de la narración, técnicamente la película es un festival de belleza. La madurez de Almodóvar se demuestra en la perfecta geometría de cada plano, en el tratamiento del color y en el lenguaje corporal de sus actores: las escenas de Elena Anaya practicando yoga, el detalle de las alfombras vistas desde arriba, el color de la sangre en las escenas de laboratorio… todo en La Piel Que Habito rezuma estilo, buen gusto y saber hacer. La desgarradora banda sonora de Alberto Iglesias (disponible en Spotify) también contribuye a intensificar todavía más la experiencia de su visionado.

No voy a mentir: quien vaya al cine esperando ver al Almodóvar de Volver o de Mujeres Al Borde De Un Ataque De Nervios, va a salir echando pestes. Obviamente los detractores de toda la vida de Pedro también pueden ahorrarse la entrada. Pero a toda persona que quiera ver algo distinto, intenso, hermoso, bien hecho y que no le va a dejar indiferente, le animo a que pague su entrada y opine sobre la película. Con un poco de suerte puede unirse al club de dementes a los que La Piel Que Habito nos ha fascinado.

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No la he visto, así que no digo nada, pero con lo del “inagotable universo personal” no puedo estar más en desacuerdo, es más, el universo Almodóvar siempre me ha parecido previsible y rotatorio sobre cuatro tuercas a las que de vez en cuando les da una nueva vuelta…lo cual tampoco tiene que ser contrario al talento.



Mucho me temo, amigo Lobo, que estás confundiendo a Almodóvar con Woddy Allen. Al revisar la filmografía del manchego se observan, ciertamente, varios hilos conductores que se repiten, casi obsesivamente. La feminidad es el principal de ellos, en mi opinión. Pero la forma en la que Almodóvar ve a la mujer sufre una evolución increíble a lo largo de sus 18 películas. Nada tiene que ver la Carmen Maura de ¿Qué He Hecho Yo Para Merecer Esto? con la de Volver: ambas películas tratan sobre lo jodido que es ser mujer en España. Ambas películas tienen puntos en común pero, pero no se las puede tachar de repetitivas. En cambio, el genio newyorkino sí que lleva décadas dando vueltas sobre los mismos temas (sexo reprimido, la relación del artista con su obra, los matrimonios frustrados y el judaísmo) sin encontrar casi nuevas vueltas de tuerca que darles. Lo realmente acojonante es que el tío es un genio y logra que cada película sea un poquito diferente a la anterior. Otro artista que yo encuadraría en esa categoría, pero en el género literario, es Paul Auster. No me parece igual la forma de repetirse que tiene Almodóvar a la que exhibe Allen. Me parece que Pedro evoluciona y madura más que Woody.



flopeko says:

el universo almodovar es muy personal, si, pero creo que le ha hecho mucho daño ser tan cañi, que eso ya no esta de moda…
eso si, me encanta su cine, que aparentemente no es estudiado pero si, cine redondo, y cañi, pero redondo, con cima en, para mi, la mala educacion. la pena es que creo que sus peliculas muchas veces no envejecen bien
con muchas ganas de ver esta…



A mi La Mala Educación también me encanta. Me parece que tiene cosas en común con esta nueva peli suya. Creo que Almodóvar logró la paz con su etapa cañí en Todo Sobre Mi Madre y, sobre todo, en Volver. Lo cañí no quita lo valiente: es que el hombre ha madurado. Si te gusta su cine, no te pierdas esta



flopeko says:

no me la perdere, cuando la vea vuelvo por aqui…



Esperaremos ansiosos tu opinión 😉



KATREyuk says:

Pues seguiré tu consejo… y crearé mi propia opinión.
No me gustan los críticos y sus escaleras a su propia soberbia
Durilla tu opinión, pero seguro que lo merece
Un saludo



Más dura para Boyero que para Almodóvar, eh?



Ahí le has dado. Leí lo de Boyero y me pareció una pasada, muy en su línea cuando algo lo le gusta, que hay veces que parece que tenga algo personal. Lo que me jode es que al final suelo estar de acuerdo con él bastantes más veces de las que me gustaría, al menos en la reducción total al “esta me gusta, esta no”.



Boyero pertenece a la deleznable casta de subnormales que se reían en el cine con las escenas más comprometidas de Brokeback Mountain. Las escenas que tacha de cómicas y grotescas en La Piel Que Habito son algunas de las más intensas, comedidas y complicadas de toda la película. Él lo ve como que son grotescas, yo como que quien se ríe ahí no solo es gilipollas, sino que ha perdido dos horas de su vida no entendiendo ni una puta palabra de toda la película. Pero oye, para gustos los colores



¿En tu cine se reían con Brokeback Mountain?



Sí hijo sí. Y reírse con La Piel Que Habito es tan o más grave que reírse con la escena en la que la esposa de uno de los protagonistas de Brokeback Mountain echa en cara a su marido que nunca trajera ni un solo pez a casa cuando se iba a pescar. La gente da asco



Jaaaajajaja, mira que lo veía venir, estaba pensando exactamente en Woody cuando escribía eso ¿y qué?, es lo que te he dicho, dar vueltas en torno a lo mismo no significa que seas malo si eres capaz de hacerlo bien. A Almodóvar lo metí en el congelador el día que tuve que quitar Kika a los 20 minutos y me costó mucho volver a hacerle caso (gracias, valga la redundancia, a “Volver” que me parece una joya -con universo repetido por mucho que se quiera ir a un pueblo manchego-). Y a Woody también lo tuve años olvidado hasta la reciente etapa inglesa. En este caso si que creo que rompe más con sus lugares comunes, pero vamos que me da igual, que no me importa mientras me guste lo que me cuentan, eso si, no me vendas a Almodóvar como si fuera el gordo cabrón, ese si que tiene tres universos en la cabeza.



Que me guste Almodóvar no significa que me gusten todas sus películas. Tiene mierdas infumables. Pero ha crecido como un campeón. A Woody lo he seguido siempre, aunque también tiene épocas en las que me aburre, siempre acaba sacando alguna que me vuelve a enganchar. Nada de esto tiene que ver con el Gordo Cabrón



Si hablamos de universos si que lo tiene, porque repito, que es a lo que venía todo esto: para mi gusto el universo personajil de Almodóvar se circunscribe a menos de diez tipos genéricos a los que les da vueltas, y eso no quiere decir que no pueda ser capaz de hacer maravillas con ellos.



Alejandro says:

En tu cine (que fue el mío) también se rieron con la escena final de “Los girasoles ciegos”, lo que demostró que no se habían enterado de nada. Creo que pocas veces salí más cabreado de un cine. Pero vamos, en México era peor, no sé por qué, pero a mí (y ya sabes que tengo más paciencia que nadie y que para que yo salte tengo que estar muy hasta los cojones) llegaron a joderme tanto que tuve que pedir que se callaran de una puta vez y confesarles que me habían hecho pensar en el aborto durante toda la película. Una señora, en otra sesión, incluso se puso a hablar con el móvil a mi lado.
Y reconozco que Almodóvar es un genio con mierdas infumables (véase “Átame”), pero ¡a mí Amenábar me encanta!



Un, Los Girasoles Ciegos, qué suplicio… pues creo yo que el Boyero es de esa casta. Lo de Amenábar ya sabes que es casi una cuestión de odio personal, pero me hace gracia cómo la crítica es mucho más benévola y comprensiva con sus películas (por Dios, no hablemos de Ágora) que con las de Almodóvar, que con esta última parece que han jugado a ver quien hace más sangre…



¿Pero a qué tipo de cines vais?



flopeko says:

peliculon, aunque el tema del hijo de marilia no me añade nada y es un poco enrevesada.
dura y rayando lo macabro pero contada de una manera sensacional. visualmente cuidadisima con algun momento precioso (la tele ‘voyeur’ y la escena de los jirones de los vestidos y el aspirador)

en mi sesion tambien se rio la gente, mi no entender en una pelicula en la que los sentimientos estan tan a flor de piel…



fuckyoualmodovar says:

que envidia ni que niño muertoooo esto es un asco de pelicula por favor lo mismo que todo lo que hace este tio debería estar encerrao aver si vemos cine provechoso no esta m…erda ni las pelis de dogradictos y fulanas que saca este tio a la porra hombre



Los comentarios están cerrados.

et cetera
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