The Lost Dreamer











{2 noviembre, 2011}   Eva: ¿Qué ve el cine español cuando cierra los ojos?

Llevo muchos años despotricando de la agobiante falta de temas del cine español: grupo de amigos de treintaytantos y sus respectivos cuernos, matrimonios maduros con hijos conflictivos, parejas en desintegración… uf, que pereza. De vez en cuando vienen un Vigalondo o un del Toro a demostrar que no todos los thrillers exigen la presencia de Antonio Resines y que no hay una sola manera de retratar los terrores que el fascismo causó en nuestra tierra paro, tradicionalmente, la ciencia-ficción y la fantasía están vistas como géneros menores, incapaces de armar nada serio y con un target de cuatro frikis y varios niños.

Supongo que ello unido a lo elevado de los presupuestos necesarios para hacer unos efectos especiales decentes han echado atrás a la industria (¿cuántos animadores pueden pagarse con el sueldo de una sola de nuestras estrellas?), pero los hechos demuestran que cuando las cosas se hacen bien, la taquilla, la crítica y los Oscar responden. ¿Por qué, entonces, tanto miedo?

Toda esta reflexión me viene a la cabeza al blog porque el otro día fui al cine (!) a ver una película española (!!) de ciencia-ficción (!!!). Se llamaba Eva y me encantó. Ya leí a @oyejuan comentar en su blog que lo primero que se te pasa por la cabeza cuando empieza la película es que no parece española, signifique eso lo que signifique. No nos dejemos despistar por los numerosos (y magníficos) efectos especiales que pueblan el metraje para dar vida a los robots que aparecen en la historia, que visual y conceptualmente es sencillamente impecable (pedazo de títulos de crédito). Cualquier conocedor del género apreciará en esta íntima cinta la impronta de un buen conocedor de las Leyes de la Robótica de Assimov y los libros que las han dando forma, así como la delicada sensibilidad necesaria para contar una historia de padres, hijos, amores abandonados y miedo a la soledad de una forma diferente.

Lluis Homar: de lejos, lo mejor de la película

Eva me recordó mucho a una película de Steven Spielberg: Inteligencia Artificial, un truñazo insoportable (que empezó a demostrar la preocupante falta de rumbo del creador de E.T.) que no ha mejorado con los años y que versa más o menos sobre el mismo asunto: ¿seremos capaces de crear robots que imiten los sentimientos y emociones que producen los niños?; pero desde un punto de vista sensiblero, aburrido y pedante. La aproximación de Maíllo y su equipo (aparte de durar una hora menos) es simple, pero más sincera y sorprendente que la del midas estadounidense.

No destriparé nada sobre la trama, pero solamente apuntaré que cuando una película me aburre tiendo a pensar por mi misma y a adelantar y/o adivinar los acontecimientos que sucederán al final, o a desentrañar por mi misma el misterio de la historia, si es que lo hay. Mientras veía Eva no dediqué ni un solo minuto a verme venir lo que iba a suceder (aunque el final sea bastante obvio): dejé que la historia me meciera dulcemente sin sentir prisas por adivinar lo que estaba sucediendo, hasta que al final llegó a sorprenderme y enternecerme a partes iguales.

Por último, mención aparte merece Luis Homar: Goya al Mejor Actor Secundario YA por su deliciosa interpretación de Max, el robot doméstico que, con su contrapunto cómico, acaba por despertar los sentimientos más tiernos (él y no la niña) en el espectador. Un diez para él, y también una buena nota para Daniel Brühl, al que se le agradece el soplo de aire fresco que supone verle en nuestras pantallas. Poco más: vayan al cine, y vayan a ver Eva: es una película preciosa, bien hecha, y apta para todo tipo de públicos.

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Ros says:

a mi también me gustó mucho la verdad aunque yo para cine español soy fácil me suele gustar casi todo.



mmmm a mi no: hace un par de semanas vi la última de Balagueró, que es un director que me encanta, y salí disgustadísima 😦 Pero esta es que jo, me ha encantado. Aunque la historia no sea especialmente alegre, salí contenta: es que es muy bella, está muy bien hecha…



Pues habrá que verla, aunque yo lo primero que pensé, cuando vi el título y que se refería a un robot, no fue muy bueno al acordarme de la EVA de Wall-E.



No tiene nada que ver pero… ¿QUÉ TIENES TU EN CONTRA DE WALL-E?



¿En CONTRA? Absolutamente nada, muy al contrario, es una de las cosas más deliciosamente recomendables que he visto en los últimos años. Me refería a que uno asocia: robot+chica+EVA+precedente Wall-E y me sonaba a cutre-plagio.



Ros says:

yo la de balagueró la vi y no me emocionó tampoco la verdad…. lo que pasa es que pienso que si hubiera sido extranjera me habría parecido lo mismo y estar hecha estaba bien hecha. Pero vamos que si, que Mientras duermes es para dormirse…. que yo esperaba miedo y al final ná de ná.



Gratuitamente desagradable y completamente falta de tensión o emociones. Además, la historia tiene más trampas que una película de chinos. Espero impaciente la nueva de mi adorado Vigalondo 😀



Caminante says:

Película buena. Protagonista soso. General bien.
Tengo que subir mi nivel de emociones +2, como Lluis Homar. Precisamente ese momento en el que el prota se lo sube me parece un detalle de lo mejor de la película.



@syrka says:

Después de leer tu crítica y de recomendármela un par más de personas, sin duda, iré a verla.



dors says:

Como buena friki amante de la ciencia ficción que soy, tenía que ir a ver esta película, aunque tal como dices, antes de verla tenía miedito de que fuera una copia española de Inteligencia Artificial. Y resulta que no, me gustó mucho, los efectos especiales están bastante bien y el espíritu de Asimov ronda por ahí aunque no se nombre. Y de alguna forma, el ¿qué ves cuando cierras los ojos? me recordó a ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Preguntas medio poéticas acerca de la mente de un robot…y lo dejo hasta ahí que hablar de ciencia ficción me emociona, jaja. Saludos!



Los comentarios están cerrados.

et cetera
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