The Lost Dreamer











{8 noviembre, 2011}   Lo llaman matrimonio y no lo es

Vestirme de blanco y montar la mundial un día, gastando miles de euros que no tengo en unas cuantas gambas revenidas para amigos de mi familia a los que no aguanto; dormir en pijama el resto, en camas separadas a partir de cierta edad; tocar al de al lado solamente para hacer hijos; aparentar, no vaya a ser que los vecinos se enteren, mentir; tener una millonada de criaturas y llevarlos a maravillosos colegios católicos; bautizarlos cuando todavía no sepan distinguir sus manos de sus pies, no vayan a pensar algo por si mismos e irse al limbo en escaleras mecánicas, darles la primera comunión y todas las que vengan después; no hablar de sexo jamás, solo cuando haya que llevar a la niña mayor a abortar, pero mejor a Londres, que en Madrid seguro que se entera todo el mundo; pasarme el resto de mis días atada a una persona que hace años que no amo, ser infiel, irme de putas el sábado y confesarlo el domingo. Tramitar, ponerle nombre y apellidos a la infelicidad que me lleve a la tumba y que impregnará mi vida y la de los que me rodean.

Tienen razón. Tal vez no se llame matrimonio. No es SU matrimonio lo que yo pretendo tener. Tienen razón. Tal vez soy distinta.

O puede que los locos sean ellos. Tiempo al tiempo.

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Dedicada cariñosamente al juez Del Olmo:

Lo confieso. Me gusta que me llamen zorra en la cama. Con una sonrisita torcida y sin sujetador. También suscribo la canción de Las Vulpes (que debe tener más años que yo, pero bueno), como cariñoso apelativo de noches en las que salgo a divertirme y a bailar con mis amigos. Pero me parece que la palabra zorra proferida por un tío que le dice a su hijo que su mujer al día del juicio no iba a llegar poco tiene de excitante, cariñoso o, como dice el juez Del Olmo, para describir a un animal que debe actuar con especial precaución.

Conozco mucha gente chicas que dicen que en España hay mucho menos machismo del que se dice. Luego les toca un jefe, compañero de piso, profesor o juez (lo que se viene llamando hechos y experiencia) que las trata como si fueran puta basura y empiezan a pensar que tal vez estaban equivocadas y que sí que hay machismo en España. La judicatura, lejos de ser una excepción, parece ser un ejemplo paradigmático de ello. O nos cabreamos y pataleamos o nos lo tomamos con humor y salimos adelante. Como siempre hemos hecho.



Hace 6 años que no me paso por la Manifestación del Orgullo LGTB que se celebra cada año en Madrid por estas fechas. A cambio me he pasado todo este tiempo entonando el No me representan que tan de moda está últimamente. No me gustaba que, por ejemplo, todas las carrozas parecieran enormes y ruidosos anuncios de marcas y partidos políticos con ganas de parecer un poquito más gay friendly, o que a ellas se encaramaran personas con más ganas de juerga que de reivindicar algo.

¿Todas? ¡No! Resulta que estaba equivocada: desde hace cuatro años hay una carroza que ni lleva ni quiere publicidad ni patrocinadores y que se mueve gracias a la voluntad y el dinero de las chicas que la montan y que se suben a ella. Se trata de la carroza de 100 Lesbianas Visibles, de la que este sábado formaré parte. ¿Mis motivos?

  • A la visibilidad lésbica le queda un largo y difícil camino por recorrer, y esto no va a hacerse a base de la cobardía de las chicas que se pasan 364 días al año en el armario. El día que que en el pueblo más pequeño de España dos mujeres puedan besarse en público sin levantar un escándalo será gracias a personas como las que montan esta carroza: con sólidas ideas, compromisos y, ante todo, valor para poner proyectos arriesgados en marcha.
  • Me encanta la idea de la carroza autofinanciada y sin publicidad: para subirse hay que pagar, y eso garantiza que quien esté ahí arriba tiene cierto grado de compromiso más allá de las ganas de pasarlo bien (eso ni se pone en duda, por supuesto). Además, absolutamente toda la decoración de la carroza está hecha por las chicas que la organizan: me parece simplemente genial.
  • Para mi esa sí que es una gran manera de reivindicar la visibilidad lésbica: vivir de acuerdo a ella durante todo el año y reservar un día de éste para celebrar el esfuerzo y los éxitos obtenidos.
  • Según me dicen, la carroza ya está completa y ya no pueden admitir a más gente allí arriba. Pero, por supuesto, quienes queráis defender la visibilidad lésbica (heterosexuales, bisexuales, gays, lesbianas, niños, niñas, monjas, curas, mascotas y demás) estáis invitados a acompañarnos en su recorrido, desde la Puerta de Alcalá hasta la Plaza de España el sábado a partir de las 6 de la tarde. La carroza de 100 Lesbianas Visibles ocupará la posición número 19 en la comitiva del Orgullo, justo antes de la de Juan Por Dios. No olvidéis llevar algo que os cubra la cabeza, crema solar y mucha agua: el calor, como todos los años, va a apretar muy fuerte este Orgullo.

    Por la visibilidad lésbica también lucha la revista online MiraLES, una interesante publicación mensual que abarca diversos temas relacionados con el mundo de las lesbianas y el feminismo. Este mes han tenido la amabilidad de entrevistarme para su sección de bloggeras, cosa que me ha hecho muchísima ilusión y que les agradezco sinceramente, especialmente a Silvia, que ha sido la que ha organizado la entrevista. Quien quiera saber un poco más sobre mi, puede pasarse y comentar por la web de la revista. Y ya de paso le echáis una ojeada, que está muy chula.



  • De mi madre que, como todas las madres, ha sabido sobreponerse a las adversidades para sacarnos a las dos adelante y comprarnos sendas parcelitas de felicidad.
  • De mi tía que saca, incansable, su pequeño negocio adelante a base de fuerza y trabajo.
  • De mis amigos, a los que nunca les faltan unas cañas para ponerme en pie cuando tropiezo; y de su lucha por hacerse un hueco en este mundo.
  • De mi abuela, que después de cuarenta años de dictadura aún tenía ánimos para tocar el Himno de Riego al piano para que lo cantáramos sus nietos.
  • ¿De mi orientación sexual? Tengo la suerte de haber crecido y de vivir en una gran ciudad, rodeada de gente que siempre me ha dejado claro que no hay nada de que avergonzarse. Me siento incapaz de sentirme orgullosa de besar a una chica, simplemente porque jamás he sentido vergüenza por ello. Sé que tengo mucha suerte y que lo he tenido demasiado fácil, pero hoy yo no me siento orgullosa de nada. Hoy yo solo me siento feliz.

    Feliz Día Internacional del Orgullo LGTB a todas las personas (hetero, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, dudosos o convencidos) que alguna vez han querido a alguien. Os dejo con una canción que me gusta 🙂



    Hay ciudades que han sabido explotar alguna de sus festividades tradicionales como fuente de enormes masas de turistas. Y los turistas significan, la mayoría de las veces, dinero. Por ejemplo, Pamplona durante los San Fermines o Valencia durante las Fallas. Ambas ciudades son simplemente impracticables durante dichos días: todo se detiene para atender a la fiesta y a los visitantes. A la mayoría de pamploneses y valencianos les encantan sus enormes celebraciones y participan activamente en ellas. Pero también hay gente a la que el Gora San Fermín o los petardos, lejos de gustarle, les impiden dormir y descansar durante varios días. Son pocos, y muchos de ellos, directamente, hacen coincidir sus vacaciones con dichas fechas para no tener que soportarlas. Que yo sepa, a nadie se le ha ocurrido soltar a los toros a las afueras de Pamplona en lugar de por la calle Estafeta; o prohibir activamente el lazamiento de petardos por las calles valencianas a partir de cierta hora como consecuencia de la preocupación de los consistorios por el descanso de sus vecinos.

    Aunque las fiestas patronales de Madrid son el 2 de Mayo, San Isidro, La Paloma y la Almudena, no conozco a nadie que venga de fuera de la capital para disfrutar de ellas. En cambio conozco a muchas personas que se desplazan para disfrutar de las fiestas del barrio de Chueca: el Orgullo Gay. En realidad, en 2009 eran casi 3 millones las personas que venían a la capital del reino, atraídas por su reciente conversión en destino gay europeo. El turista homosexual no suele ser del tipo que viene a tirarse en una tienda de campaña y a no gastarse un solo euro. Madrid, gracias a los organizadores del Orgullo, ha conseguido atraer este tipo de turismo como moscas a la miel.

    Ayuntamiento, comerciantes y hosteleros son muy conscientes de esto. Pero el Ayuntamiento tiene que jugar con otro factor: su propia ideología. Un consistorio claramente retrógrado y de derechas no tiene más remedio que permitir el Orgullo Gay porque es una fuente de ingresos. No les queda más remedio que taparse la nariz, coger el dinero y mirar hacia otro lado. Pero les pica. Les pica tanto que siempre tienen que buscarle las cosquillas a la celebración. Obviamente, el Orgullo Gay es muy desagradable y ruidoso para los vecinos de Chueca y ello sirve como excusa para ir sacando las mayores actos del barrio que las creó, así como para ir poniendo multas año tras año. Todo esto en una ciudad que en, por ejemplo, Lavapiés, se pasa las ordenanzas sobre ruido por la entrepierna. ¿En qué se diferencian el Orgullo Gay, los San Fermines y las Fallas? Los tres atraen dinero, pero una de las tres fiestas celebra la libertad sexual que ha alcanzado nuestro país. Y eso, a Gallardón, le jode.



    {26 abril, 2011}   Manual de Lesbianismo

    Está una un domingo a primera hora de la mañana tan tranquila viendo la Formula 1 (una de mis mayores aficiones) en el salón. Hamilton consigue adelantar a Vettel por primera vez en lo que va de temporada y te encuentras animando, tu sola, al piloto que más odias desde tu sofá. Como las carreras son más divertidas con Twitter, vas poniendo cosas. Al rato, recibes una respuesta como la que muestro en la imagen: @thelostdreamer te estás convirtiendo en una lesbiana de manual xD.

    Te quedas de palo. No sabías que hubiera una sola persona no lesbiana en el mundo que supiera de la existencia del Manual de Lesbianismo. Ese que te dan el Primero de Lesbianismo, cuando descubres en el instituto que te mueres de ganas por hacer manitas con tu compañera de pupitre. El tuit que le dedicó @joansinmiedo me sumió en una terrible crisis de identidad, haciendo que me preguntara si estaría siguiendo bien el manual. Así que empecé a repasar los puntos más importantes del Manual de Lesbianismo para asegurarme de si los seguía o no cumpliendo:

  • Tuitearás todas las carreras de Formula 1. Cuando exista Twitter, claro. Es obvio que este lo sigo cumpliendo.
  • No distinguirás el negro del azul oscuro. Tampoco tengo que esforzarme mucho para cumplir este.
  • Llevarás el pelo corto o, en su defecto, animarás al F.C. Barcelona hasta la muerte. Cumplido. Lo segundo, vaya.
  • Santificarás The L Word. Desgraciadamente este no lo cumplo. Esta asignatura he tenido que convalidarla con Lip Service.
  • Santificarás a Angelina Jolie. Tampoco. Mala lesbiana. Esta me la tengo que convalidad con Anna Torv y otras divas frikis.
  • El Manual de Lesbianismo es un texto largo lleno de normas y del que te examinas cuando entras por primera vez en un garito de Chueca. Por mi propia seguridad, hoy no voy a divulgar más partes de su (extensa) ordenanza, más que la regla de oro. Aquella cuya relectura me ha hecho padecer miedo:

    Pemanecerás en el armario, siempre, sobre todas las cosas. Que ninguna persona, animal o cosa sepa de tus desviaciones sexuales a no ser que tengas la certeza de que vas a practicar el sexo con ella o ello.

    Toda buena lesbiana debe permanecer en el armario durante el resto de sus días. Dios mío. A pesar de mis esfuerzos por ver la Formula 1, animar al Barça o jugar a la XBox nunca seré una buena lesbiana: estoy terriblemente fuera del armario. ¿Qué digo? El armario es un punto en el horizonte para mi. Bueno, nunca seré una buena lesbiana pero al menos hoy podré celebrar el Día de la Visibilidad Lésbica sin que se me caiga la cara de vergüenza. Feliz martes a todas, guapas. Y no olvidéis nunca que las reglas están para infringirlas.



    Tengo 26 años. Desde los 14 hasta los 23 estuve estudiando como si la vida me fuera en ello. Me dejé el alma en el instituto y la vida en la universidad. Siempre me sorprende mucho la gente que dice que en la universidad pasó los mejores años de su vida: yo no. En realidad, creo que fueron de los peores. Sacarse Ciencias Físicas con la especialidad de Física Fundamental en cinco años y con notas decentes acaba dándote un dolor de culo inmenso. True story.

    Pero tuvo su recompensa: cuando aún me quedaban un par de meses para acabar la carrera hice una entrevista para hacer la tesis doctoral en el laboratorio de mis sueños. Y me cogieron. No por mi cara bonita (que la tengo) ni por lo maja que fuera (que lo soy), sino porque me había dejado el alma durante nueve años para llegar a eso y se notaba. Además, de propina, acabé consiguiendo una buena beca para realizar mi investigación. Esa tampoco me la dieron ni por lo buena que estoy ni por lo bien que follo.

    Soy consciente de que tuve mucha suerte. Hay mucha gente de mi generación bien formada y dispuesta que no encuentra curro ni a tiros. El mundo no es justo. Por ejemplo:

    El 43,5% de los jóvenes de entre 16 y 25 años que desean trabajar en España no encuentran un empleo. (Seguir leyendo)

    Ayer hubo una manifestación en que unos 2000 jóvenes de mi generación acabaron estropeando el mobiliario urbano de mi barrio en aras de que no encuentran ni curro, ni casa ni futuro. ¿Mi opinión sobre esto? Pues que es mucha casualidad que muchos de los que se están quejando hoy de que no encuentran forma de construir su vida sean los que tardaron 6 años de césped y cafetería en sacarse una diplomatura. Sé que hay muchas injusticias en el mundo y mucha gente que no se merece estar en paro. Pero también veo muchos amigos de mi generación que nos hemos dejado los cuernos para cumplir nuestro sueño (investigar, en mi caso), lo hemos logrado o estamos en ello.

    Los jóvenes tenemos que demostrar cuánto valemos como los que más. Es una putada, pero el que no lo demuestre no va a aspirar a mucho más que a servir hamburguesas. Y a mi eso no me parece tan mal.



    Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
    Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.
    Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos; entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
    Deuteronomio 22, 23-29

    En 1999 los tribunales italianos añadieron la coletilla definitiva a estas leyes sobre la violación. De nuevo, la culpa es de las madres, que las visten como putas. Si quieres descubrir más cosas curiosas sobre La Biblia, pásate por mi sección Cosas que aprendo leyendo La Biblia.



    "Peter, Walter y Olivia, los tres protagonistas de Fringe. Mi serie favorita, a pesar de sus altibajos.

    Lost, con sus decenas de personajes, sus osos polares, su humo negro, su Ben, su Jon Locke... Era buena la jodía.

    Fringe y Lost tienen varias cosas en común: su creador, una trama de ciencia-ficción muy enrevesada, unos fans incondicionales, muchos capítulos de relleno… Sin duda, cuando pase el tiempo, Lost será mucho más recordada que Fringe, entre otras cosas porque la primera tuvo el apoyo de la audiencia y la segunda está en inminente peligro de cancelación. Entonces, ¿por qué me gusta más Fringe que Lost?

    Lost tenía personajes geniales, pero había una cosa que siempre me fastidiaba muchísimo: la inmensa mayoría de los personajes femeninos eran mujeres florero, completamente inútiles, cuya única finalidad era acostarse con uno de los protagonistas, poner cachondo a alguien, fastidiar el plan de alguno de los buenos o ser rescatadas. En serio, pensadlo: Kate, Claire, Shannon… todas eran mujeres sin apenas formación ni habilidades que las hiciera realmente interesantes. Solamente Juliet y Charlotte eran un poco más espabiladas, activas: fueron de las pocas que no parecía que estuvieran solamente porque tenía que haber mujeres en el reparto.

    En cambio, en Fringe hay mucho menos personajes que en Lost: tres protagonistas principales, unos pocos secundarios y una vaca. Pero… ¡qué protagonistas! ¿Quién en su sano juicio no vive enamorado de Olivia Dunham? Esa Olivia inteligente, fuerte, resolutiva, líder, poderosa; que tiene todas las cualidades que suelen tener los protagonistas de historias de ciencia-ficción… Solo que es una mujer, perfectamente femenina y heterosexual; con sus complejos, sí (que se explican a lo largo de la serie), pero con todas las características de su género intactas.

    Olivia es la pieza clave de toda la serie y en ningún momento cae en los topicazos en los que caía la Kate de Lost. Y ese es el motivo por el que me gusta más Fringe que Lost: porque la primera predica el modelo de mujer que yo quiero llegar a ser y, a los personajes femeninos de la segunda me encargaría de matarlos yo misma.

    Fringe volverá a emitirse a partir de esta noche en Estados Unidos tras unas semanas de parón. La audiencia decidirá si podremos seguir disfrutando de las aventuras de Walter y su vaca por más tiempo.



    Ahora estoy en http://www.thelostdreamer.com/24-millones-de-africanos-celebran-el-dia-mundial-del-sida/



    et cetera
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