The Lost Dreamer











Dexter me aburre (ni siquiera he empezado a ver la nueva temporada). Faltan un par de meses para que vuelva Lip Service. Damages se ha convertido en serie de verano (por cierto, tengo pendiente escribir algo sobre su última temporada, que me ha gustado mucho). El otoño se pintaba crudo, solamente con Fringe y sus altibajos para calmar mi frenesí de series; de modo que, en un movimiento poco habitual en mi, ha empezado la temporada y me he puesto a ver unas cuantas de las nuevas. Y estoy gratamente sorprendida.

Terra Nova

De las nuevas es la primera que me puse. Todo el mundo la ponía tan rematadamente mal que acabó siendo mucho menos mala de lo que me esperaba. La cosa va de un futuro apocalíptico en el que la única esperanza para una Tierra inhabitable es un vórtice que permite viajar 68 millones de años atrás en el tiempo. En una selva repleta de dinosaurios (sí, de plástico, no todas las series pueden ser Juego de Tronos, así que no nos pongamos pijos) y misterios (sospecho que soy la única persona sobre la faz de la Tierra a la que la trama misteriosa de esta serie le resulta interesante). No nos vamos a engañar: es una serie familiar plagada de clichés, con efectos especiales de serie B y (por ahora) poca imaginación a la hora de explotar situaciones originales. Es un buen artículo para matar el rato con un pequeñísimo rescoldo de interés intelectual: la sociedad de colonos que se crea en la selva (o sea, Terra Nova) parece idílicamente feliz pero, en realidad, está dominada por militares con poca afición por la Democracia y el Estado de Derecho. No va a suceder, pero me encantaría que la serie reflexionara sobre esas cosas (lo sé, tengo que dejar de acordarme de Battlestar Galactica). En general, malilla pero entretenida. 5/10

Person of interest

J. J. Rey Midas Abrams y el hermano y guionista de Christopher Nolan juntos. Y con Benjamin Linus poniendo carita de bueno. Esta tiene que molar. Pues no. Me aburre soberanamente: he visto 4 capítulos y, como no me suelen gustar los capítulos autoconclusivos, la tengo al borde del abandono. La máquina salvadora de víctimas que solo da el número de la seguridad social de la persona que hay que proteger (que curioso, solo en Nueva York) tiene más trampas que una película de chinos, un protagonista todavía más soso que el Jack de Lost (era difícil lograrlo) y una carencia acuciante de trama. Si sigo viéndola solo será porque los cuatro primeros episodios de Fringe me despertaron exactamente las mismas sensaciones y el Abrhams este ya ha demostrado que no es ningún mindundi. Pero, por ahora, mala y aburrida. 3/10

Revenge

Con esta me puse porque empezaba a ver a demasiada gente diciendo que era muy buena. Y por Madeline Stowe. Y madre mía, es la mejor adaptación de El Conde de Montecristo (estaría bien que lo pusieran en los créditos, por cierto) que he visto en mi vida. No deja de ser un culebrón de amor, lujo, odio y venganza, pero a mi me está encantando. Los actores (especialmente ellas) más que correctos; los personajes realista y nítidamente dibujados, pero sin ser pedantes; y la trama exquisita, de estas historias que empiezan mostrándote el final sin pudor y que, aún sin ser excesivamente sorprendentes, te mantienen en tensión y te transmiten emociones. Lleva ya unos cuantos capítulos y sencillamente me está encantando. Es, en mi opinión, de lejos el mejor estreno de la temporada. Mi único temor es que el éxito la lleve a tener miles de temporadas que la estropeen. Por cierto, de todas las que menciono es la única que le he recomendado a mi madre, que consume más series que yo y a la que solo le recomiendo lo que pienso que de verdad merece la pena. 8,5/10

American Horror Story

Solamente he tenido tiempo de ver el piloto, pero voy a seguir con ella. En general solo me gusta el género de terror si está muy bien hecho o si se sostiene por una trama que me enganche de verdad. Es un poco pronto para juzgar si esta historia solamente pretende dar miedo y meter personajes de mal rollo sin parar en la vida de los protagonistas, o si va a desarrollar una buena trama con todo eso. Por ahora, la historia del matrimonio en crisis, el sexo (no me parece excesivo y creo que está muy bien traído, me encanta el detalle de la ama de llaves) y las visiones de mal rollo me están gustando mucho. Una combinación de personajes decentemente definidos con un ambiente que da miedito de verdad, aunque no el suficiente pánico como para no ser capaz de ver la serie sola. Creo que si no tiene demasiadas pretensiones es una serie que puede funcionar muy bien, porque además tiene una buena factura (las escenas de más miedo un poco serie B, pero no pasa nada). Ahora bien, no es una serie apta ni para puritanos ni para miedosos (este punto del miedito hace que no se la recomiende a mi madre). Inquietante y entretenida. 7/10

Once upon a time

Cuentos de hadas y la doctora Cameron, que era lo único que me parecía realmente interesante allá cuando yo veía House. Una serie que sin las piradas de pancho de Joss Whedon y Sam Raimi no habría llegado a existir, pero que a mi me ha parecido muchísimo mejor que la Legend of the Seeker de este último (por cierto, ¿esa serie se sigue haciendo?). Me vi anoche el piloto con poquísima fe, esperándome un pastelón infantiloide y… bueno, creo que no es exactamente eso. Creo que más bien se pitorrea bastante de los cuentos de hadas, aunque a lo mejor aún es pronto para decirlo. Me pareció un planteamiento muy original e imaginativo, el capítulo me tuvo entretenidísima durante sus 43 minutos y, aunque algunas cosas en la ambientación son un poquito cutres (de nuevo, Battlestar Galactica, Lost y Juego de Tronos nos tienen mal acostumbrados), me parece que la amena historia los compensa. Desde el primer momento la serie se presenta sin tapujos: una lucha entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, en la que todos queremos que gane lo bonito y la bruja mala se vaya a su pueblo. Pero para entretenerse parece la mar de adecuada. Si sigue un par de capítulos más así, se la pasaré a mi madre. 7/10

Me dejo un par de series en el tintero: Pan Am, que todo el mundo dice que es genial pero yo no creo que me ponga con ella hasta que confirmen la renovación; y Ringer, el culebrón de amor y lujo protagonizado por Sarah Michelle Gellar del que no sé muy bien qué pensar, porque he visto un cacho del piloto y me pareció entretenido, pero todo el mundo la pone a caer de un burro. Sencillamente no he tenido tiempo para ponerme como Dios manda con ninguna de las dos. Si alguien tiene alguna sugerencia y/u opinión, los comentarios sirven para apuntarlas y que yo las lea.

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Sookie Stackhouse: y parecía tonta cuando la compramos

La versión 'tonta' de Eric ha tenido tantas fans como detractoras a lo largo de la temporada

La primera temporada me pareció una genialidad. La segunda me gustó hasta la muerte de Godric. A partir de ahí, todo fue caer y seguir viéndola por inercia. Hadas, hombres-lobo, hombres-pantera y una lista interminable de gilipolleces que nada tenían que ver con la fina ironía de las primeras historias hicieron que casi pasara de ella. Pero, contra todo pronóstico, ayer llegué a una season finale sorprendente, buen cierre de una temporada que, sin la brillantez de la primera, ha sido divertida. Conozco bastante gente que ha dejado de verla: retomadla, porque la cuarta mejora. Ya no hay cuidados paralelismos entre vampiros y otros marginados de nuestra sociedad, elaboradas ironías sobre los fanatismos religiosos ni sexo bien hecho como al principio, pero está graciosa.

AVISO: Lo que sigue contiene enormes SPOILERS que pueden destriparte el final de la cuarta temporada de True Blood. Tu sabrás lo que haces.

  • Sookie, Bill y Eric: Tras el primer ataque de pánico de las hadas (todos tememos el momento en el que ese tema se trate realmente) y demasiadas vueltas con el tema del vampiro tonto (al principio es gracioso, pero tanta estupidez acaba por ser cargante) en el que se convierte Eric, Sookie acaba por aceptar que quiere a ambos pero que no se queda con ninguno. Tengo la esperanza de que Bill y Eric se acaben convirtiendo en el comando gay y la manden a paseo, pero no va a suceder. La temporada próxima Sookie lo intentará con Alcaide y, justo cuando se enamore de él cuando él la perdone por matar a Debie, éste morirá.
  • Tara, Lafayette y Jesús: La historia de la magia de Lafayette y Jesús nunca me convenció, y todos sabíamos que Jesús había llegado a la serie para palmarla cruelmente. No obstante, me dio penita que muriera. El personaje de Tara lleva dos temporadas dando tumbos estúpidos, con su (preciosa) novia desaparecida para siempre y parece que quedándose una vez más en Bon Temps. Por supuesto, no morirá: aparecerá algún vampirazo para darle su sangre y santas pascuas. Vaya drama de final. La historia del fantasma de la chica negra me pareció una chorrada inmensa, totalmente accesoria y falta de ritmo o interés.
  • Jason, Jessica y la gente pantera: Jessica es mi personaje favorito de la serie. No tiene mucho peso pero es gracias a eso que todavía no se ha vuelto en un plastazo como Eric o Bill. Jason cada vez me gusta más. Tras el terrible principio de la temporada, está claro que el tema de la gente pantera no está cerrado ni de lejos. Me ha encantado la reaparición del reverendo Newlin, pero tranquilos, apostaría a que no es un vampiro: recordad que el último capítulo se desarrolla en Halloween, y lo más probable es que solamente lleve colmillos de pega para acojonar a Jason. De todos modos, cualquier reaparición de los personajes de aquella secta es una gran idea.
  • Sam y familia: La familia de Sam nunca me gustó, eran demasiado estúpidamente malos. Me he alegrado con todas y cada una de sus muertes. La nueva novia de Sam es carne de cañón para morir en la próxima temporada. En general Sam me parece un personaje desaprovechado y habría querido que matara a su hermano para que pudiera quedarse con el poder de convertirse en otra gente.
  • Arlene, Terry y el Sheriff: Todo indica que los dos primeros, que empezaron como entrañables secundarios, van a tener un papel importante en la trama de la quinta temporada. Terry siempre me encantó, darle más peso será sin duda la mejor forma de joder el personaje. Parece que su pasado en Irak va a llamar a la puerta. Las adicciones al V en la serie ya empiezan a aburrir, pero bueno. Las historias de estos nunca pasan de divertidas a interesantes, pero están bien en la serie.
  • En general todo el tema de las hadas y la magia me echaba para atrás, pero no puedo negar que ha acabado siendo divertido. La mayoría de los capítulos me han dejado con ganas de más. El personaje de Marnie me ha parecido interesante y no demasiado mal dibujado, de modo que el villano de la temporada me ha dado juego. Menos interés me despierta la segura reaparición de Russell Edgington, que es tan malo y tan poderoso como el Imperio Galáctico, lo cual le convierte en algo tedioso. No me hace gracia la perspectiva de una quinta temporada con él. De las hadas ni hablo, porque me despiertan curiosidad cero.

    ¿Y a ti? ¿Qué te ha parecido? ¡Usa los comentarios! 😀



    En verano de 2008 se filtró (que bien usan las cadenas de televisión el BitTorrent cuando quieren) el episodio piloto de Fringe, la nueva creación de un J. J. Abrams que estaba arrasando con sus Perdidos. La serie se presentaba como la más firme heredera de aquella y contaba con el aliciente de incorporar alguna de las mentes dieron vida a The X Files allá en los 90. La opinón generalizada en internet aquel verano fue bastante unánime: Vaya puta mierda.

    Tras muchos tiras y aflojas, pérdidas de audiencia, miedo a cancelaciones, renovaciones anunciadas por Twitter y muchos fans de fiesta; el pasado viernes, casi tres años después, se emitía en EEUU el último capítulo de la tercera temporada de Fringe. La opinón generalizada en internet: Fringe es, de largo, la mejor serie de ciencia-ficción que se está emitiendo en la actualidad. No verla es no estar al día de lo que se cuece en el mundo geek.

    Pero, ¿cómo es posible todo esto? Sinceramente, no lo sé. Yo sólo sé que, allá donde voy me siento en la obligación de recomendarla. Pero, cuidado, no se puede ver Fringe a la ligera: si no se está advertido de ciertas cosas, es muy fácil creer que es una serie del montón, con demasiada casquería y personajes planos. Si no se ve adecuadamente es posible abandonarla. Por eso aquí escribo un pequeño Manual de Introducción al Universo (ahem) de Fringe.

  • En primer lugar, hay que dejar claro que Fringe es una serie muy irregular. Sobre todo en sus primeras dos temporadas, en las que el grueso de los capítulos son historias autoconclusivas en los que la trama real de la serie apenas se vislumbra. Desgraciadamente muchos de estos capítulos son mediocres y pueden inducir, como ya he dicho, a abandonar la serie por aburrimiento.
  • Si la serie se te está haciendo excesivamente tediosa, te recomiendo que veas solamente los siguientes capítulos de la primera temporada: 1×01 Pilot (lo siento, es malo pero hay que verlo), 1×04 The Arrival, 1×10 Safe, 1×11 Bound, 1×14 Ability (este es fundamental), 1×17 Bad Dreams, 1×19 The Road Not Taken y 1×20 There’s More Than One of Everything. ¿Por qué estos capítulos? Básicamente porque son en los que se avanza realmente la trama y en los que se empieza a producir el auténtico enganche a Fringe.

  • Brown Betty, el episodio musical de la segunda temporada, es uno de los mejores de toda la serie.

  • La mayoría de los pacientes quedan convencidos de que Fringe merece la pena al terminar la primera temporada. No obstante, durante la primera mitad de la segunda se volvieron a cometer muchos de los errores de la primera, con demasiados episodios de relleno, aunque poco a poco fueron arreglándolo. No obstante, los episodios más relevantes de ésta son el 2×01 A New Day In The Old Town, 2×04 Momentum Deferred, 2×08 August, 2×10 Grey Matters y 2×15 Jacksonville, a partir del cual todos los episodios son relevantes para la trama.
  • Llegados a este punto pueden pasar dos cosas:

  • Si has visto el final de la segunda temporada de Fringe y no te has quedado con la boca abierta, lo siento, has perdido el tiempo. Simplemente no te gusta la serie. Y lo que es peor: estás muerto por dentro. (Bromita)
  • Si lo que has visto te ha gustado, siempre estás a tiempo de volver atrás y ver los capítulos que te has dejado. Como para este momento ya estarás completamente cautivado por los personajes, los disfrutarás más y mejor. Además, puedes divertirte curioseando los detalles de la serie o comprendiendo mejor a los secundarios.
  • Finalmente, después de todo esto, tenemos la tercera temporada de Fringe. No voy a spoilear nada ni a hacer un análisis de todo lo que ha pasado: hay muchos y mejores blogs especializados que ya lo han hecho. Solamente expongo mi opinión: la tercera temporada de Fringe es de lo más grande que he visto en televisión en muchos años. No hay ni un solo capítulo malo. La mitología de la serie está perfectamente a la altura de clasicazos como Expediente X, los fans estamos hipermotivados y, ante todo, el retrato de los personajes ha alcanzado un detalle difícil de mejorar. Llegados a este punto, todos los capitulos malillos de las primeras temporadas han merecido la pena. Y por eso recomiendo Fringe a todo el mundo: porque aunque sé que cuesta verla (a mi tuvieron que destripármela para que me animara a verla, no os digo más), merece la pena.



    AVISO: Esta entrada puede contener trazas de SPOILERS. Su consumo no está recomendado para quienes confunden la literatura fantástica con el género juvenil ni para los lectores de libros de autoayuda.

    Todo llega en esta vida. El episodio piloto de la adaptación televisiva de Canción de Hielo y Fuego no iba a ser menos. Anoche, como gran parte de la comunidad geek del planeta, me reuní con amigos en torno a una mesa plagada de viandas y vino para degustar Winter Is Coming, es decir, las primeras páginas de la más grande novela de fantasía épica (al menos para mi) hechas imagen. He aquí las impresiones se una admiradora, ya no solo de la saga, sino de toda la creación literaria de su autor, George R. R. Martin.

    Así que el verbo se hizo carne mientras los frikis del mundo babeábamos como zombis delante del televisor. ¿El resultado? Bastante espectacular: la ambientación y la caracterización de los intérpretes simplemente no podía ser mejor. El lector, lejos de sentir que Invernalia pintaba distinta en su cabeza, se siente sobrecogido al ver el Bosque de Dioses en el que Ned Stark se retira a solas con su mandoble Hielo; por no mencionar el breve corte de respiración que se siente la primera vez que nos muestran El Muro, tan aterrador y majestuoso como lo habíamos construido en nuestra cabeza.

    El episodio piloto ha sido, parece ser, un plato de felicidad para los que ya habíamos recorrido Westeros desde las páginas de los libros. Simplemente, nuestra imaginación hecha realidad. No parece importarnos saber lo que va a suceder: la delicada ternura entre Ned y Catelyn, el pavor producido por Los Otros, las inseguridades de Jon o la estupidez del precario rey Robert… todo está ahí, igual que en los libros. Los actores parecen haberse empapado de la profundidad psicológica de sus personajes que es, en última instancia, una de las genialidades de esta saga.

    En el capítulo de cosas que no me han acabado de convencer solamente puedo poner, por ahora, la música y Emilia Clarke, la actriz que interpreta a Daenarys, uno de mis personajes favoritos de la saga. Sobre la música simplemente me parece un poquitín de serie B por ahora, pero es cierto que hay mucho tiempo para que mejore. Sobe Dany… cierto es que es un personaje que tarda en arrancar, así que me quejo, pero poco. Tal vez simplemente la actriz esté reflejando el miedo que transmite su personaje en los primeros compases de la saga.

    El Muro: prácticamente, un personaje más de la saga Canción de Hielo y Fuego.

    En resumen, opino que el piloto ha sido un festival para los que conocemos los libros, y un excelente punto de partida para quienes desconocen la historia. He hablado con personas de ambos bandos que lo han visto y todos coincidimos: queremos más. De aquí al 26 de junio podremos disfrutar de 10 capítulos que irán desgranando el primer libro de la saga. Y luego, a por Choque de Reyes. En España Canal + estrenará Juego de Tronos en castellano el 7 de mayo.



    No soy yo muy de ver la tele salvo para los eventos deportivos. Afortunadamente, gracias a una buena gestión de las partidas presupuestarias, la televisión pública de este país cuenta con una potentísima página web que permite a los desconectados del televisor como yo disfrutar de cualquier emisión interesante que se hayan perdido. Acabo de echarle una ojeada a la web de Telemadrid y la lideresa todavía no nos ha regalado ese servicio a los madrileños y madrileñas. Lástima, con las ganas que se me quedan a mi a veces de ver el informativo de Hermann Tertsch…

    Como decía, esta magnífica página web me permitió ver, horas después de su emisión, la (ya famosísima) entrevista que le realizó ayer Ana Pastor al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. No me voy a meter en el contenido de la entrevista, que se puede consultar aquí. La verdad es que ese señor está loco y no hay mucho más que decir.

    Lo que sí que quiero resaltar es lo orgullosa que me siento es de la televisión que se está emitiendo y pagando gracias a mis impuestos. Que hay cosas que mejorar, no lo dudo. Pero que se cuente con unos profesionales de esta envergadura y, sobre todo, que sea una televisión en la que incluso el más zumbado de todos los zumbados pueda hablar con total libertad… eso hace que sienta genial.

    En esta época en la que solo oigo hablar de los programas de Telecinco, hace que la integridad de una periodista que no deja al presidente de un país escaquearse de ninguna pregunta y que, además, tiene los santos cojones de dejar caer poquito a poco el pañuelo que le cubre la cabeza me parece un motivo para que todos estemos orgullosos. Al menos por una vez, nuestros impuestos se han empleado en algo bien hecho: Ana Pastor.



    {25 enero, 2011}   Mi culo sobre la descargas

    Una imagen de otros tiempos

    Los blogs son como los culos: todo el mundo tiene uno. Y hoy todo el mundo que tiene un culo habla de la Ley Sinde.

    Hagamos memoria y volvamos a 1999, justo antes del boom de Napster. ¿Lo recuerdan? Las nuevas temporadas de las series extranjeras tardaban, en el mejor de los casos, más de un año en llegar a nuestro país y, cuando lo hacían, era sin respetar el orden original de los capítulos y cambiando los horarios sin avisar a nadie. Quien intentara seguir Urgencias o Expediente X sabe de lo que estoy hablando.

    Spotify: en mi opinión, la solución definitiva para la música en internet. Buena para artistas y consumidores.

    En el campo musical había unas pocas emisoras de radio que decidían que Britney Spears, Alejandro Sanz, Rosana y Oasis era lo que se llevaba. En la FNAC de Callao había un par de estanterías con un cartel que rezaba Alternativos y en la que te cascaban más de 3000 pesetas por un disco de Catatonia porque era de importación. Luego la gente se quejaba de que apenas había bandas relevantes que vinieran a España de gira: normal, ni se promocionaban ni se escuchaban. El mercado estaba limitado por los pocos grupos cuyos discos el consumidor pudiera permitirse comprar.

    Pero con el siglo XXI llegaron las conexiones de anda bancha y las productoras, tanto las musicales como las audiovisuales, pasaron del asunto. No vieron en el ADSL un nicho de mercado. Nadie se preocupó por montar una oferta musical razonable, de modo que otros particulares vieron el cielo abierto: ocuparon (y se lucraron con) el espacio que las productoras habían despreciado. Cuando éstas se dieron cuenta del error, ya era tarde: los usuarios nos habíamos acostumbrado al gratis total y eso es muy difícil de solucionar. Un desmadre del que parece ser que la culpa la tenemos los usuarios. Y en esas estamos hoy.

    ¿Está mal bajar cosas? Fríamente lo digo: , está feo. Y peor está montar una página web en la que te lucras por dejar que otras personas se bajen contenidos que no has creado tú. ¿Perjudica a los artistas? Eso ya no lo tengo tan claro. Yo el año pasado, entre festivales y conciertos, fui a 18 eventos musicales de los cuales, a 13 fui exclusivamente porque había tenido oportunidad de oír la música de los grupos en cuestión por Spotify o descargándola. De no haber sido así, jamás me habrían interesado Jonsi, The Sounds, Goldfrapp o Kings of Leon. Porque, aceptémoslo: con un panorama musical como el de hace 10 años, ¿de dónde demonios iban a sacar una banda alternativa como Arcade Fire a 17000 personas para llenar el Palacio de los Deportes a 40,50 € la entrada? ¿Se creen los Kings of Leon que todo el mundo que corea sus canciones en el Palacio de Vistalegre se ha comprado su disco? Lo que es un hecho es que todas las personas que las coreábamos habíamos pagado 51 € por verlos. ¿Lo habríamos hecho de no haber habido Spotify? Lo dudo.



    "Peter, Walter y Olivia, los tres protagonistas de Fringe. Mi serie favorita, a pesar de sus altibajos.

    Lost, con sus decenas de personajes, sus osos polares, su humo negro, su Ben, su Jon Locke... Era buena la jodía.

    Fringe y Lost tienen varias cosas en común: su creador, una trama de ciencia-ficción muy enrevesada, unos fans incondicionales, muchos capítulos de relleno… Sin duda, cuando pase el tiempo, Lost será mucho más recordada que Fringe, entre otras cosas porque la primera tuvo el apoyo de la audiencia y la segunda está en inminente peligro de cancelación. Entonces, ¿por qué me gusta más Fringe que Lost?

    Lost tenía personajes geniales, pero había una cosa que siempre me fastidiaba muchísimo: la inmensa mayoría de los personajes femeninos eran mujeres florero, completamente inútiles, cuya única finalidad era acostarse con uno de los protagonistas, poner cachondo a alguien, fastidiar el plan de alguno de los buenos o ser rescatadas. En serio, pensadlo: Kate, Claire, Shannon… todas eran mujeres sin apenas formación ni habilidades que las hiciera realmente interesantes. Solamente Juliet y Charlotte eran un poco más espabiladas, activas: fueron de las pocas que no parecía que estuvieran solamente porque tenía que haber mujeres en el reparto.

    En cambio, en Fringe hay mucho menos personajes que en Lost: tres protagonistas principales, unos pocos secundarios y una vaca. Pero… ¡qué protagonistas! ¿Quién en su sano juicio no vive enamorado de Olivia Dunham? Esa Olivia inteligente, fuerte, resolutiva, líder, poderosa; que tiene todas las cualidades que suelen tener los protagonistas de historias de ciencia-ficción… Solo que es una mujer, perfectamente femenina y heterosexual; con sus complejos, sí (que se explican a lo largo de la serie), pero con todas las características de su género intactas.

    Olivia es la pieza clave de toda la serie y en ningún momento cae en los topicazos en los que caía la Kate de Lost. Y ese es el motivo por el que me gusta más Fringe que Lost: porque la primera predica el modelo de mujer que yo quiero llegar a ser y, a los personajes femeninos de la segunda me encargaría de matarlos yo misma.

    Fringe volverá a emitirse a partir de esta noche en Estados Unidos tras unas semanas de parón. La audiencia decidirá si podremos seguir disfrutando de las aventuras de Walter y su vaca por más tiempo.



    Ayer cuando vi este trailer por poco me hago caquita de la emoción. La adaptación televisiva de la saga fantástica Canción de Hielo y Fuego puede que sea tan grande como llevan dos años diciéndonos… o más.

    Muchos os preguntaréis qué es eso del Juego de Tronos del que habla todo el mundo. El Juego de Tronos es el juegan los reyes o aspirantes de Westeros para aumentar sus cuotas de poder a costa del de sus familias rivales. El Juego de Tronos es todo el entramado diplomático, conspirativo y militar que estos antihéroes medievales llevan a cabo para sentarse en el trono de hierro y gobernar sobre los habitantes de un continente lleno de magia muerta. Dejemos que Cersei Lannister nos ayude a comprenderlo mejor:

    Cuando se juega al juego de tronos sólo se puede ganar o morir. No hay puntos intermedios.

    ¿Y qué tiene de especial esta saga que no tengan las Crónicas de la Dragonlance u otros similares? Básicamente, su autor, George R.R. Martin (cariñosamente conocido como El Gordo Cabrón): un señor que, a diferencia de muchos de los que escriben novela fantástica estos días, sabe escribir bastante bien y tiene una extraordinaria capacidad para construir personajes, despertar empatía por el mayor de los cabronazos jamás visto o presentar a los héroes como penosos peleles.

    Martin es un tipo inteligente que ha conseguido venderle su saga de siete libros (por ahora el muy desgraciado solamente ha publicado cuatro) a la todopoderosa HBO para que ésta ponga a su disposición un despliegue de medios solo comparable al que puso en marcha para rodar Roma. Y la cosa se estrena el 17 de abril en los Estados Unidos. Ni que decir tiene que la serie va a pegar un pelotazo impresionante, pero hoy son los libros lo que quiero recomendar. Entre otras cosas, porque éstos los he leído y la serie aún no la he catado. Desde que se ha empezado a hablar de la serie ha aumentado drásticamente el número de personas que veo con algún libro de la saga entre las manos en el tren. Buena señal. Voy a dejar de hablar de las maravillas de Jon Snow, Daenarys, los Lannister y las correrías de la Guardia de la Noche más allá del muro y simplemente voy a pegar unas líneas del primer capítulo de Juego de Tronos, el primer libro de la saga. Apuesto a que alguno no puede dejar de leer.

    En aquella mañana fría hubo preguntas y respuestas, pero más adelante Bran no recordaría gran cosa de lo que allí se había dicho. Al final, su señor padre dio una orden, y dos de los guardias arrastraron al hombre harapiento hasta un tocón de tamarindo en el centro de la plaza. Lo obligaron a apoyar la cabeza en la dura madera negra. Lord Stark desmontó y Theon Greyjoy, su pupilo, le llevó la espada. Se llamaba Hielo. Era tan ancha como la mano de un hombre y en posición vertical era incluso más alta que Robb. La hoja era de acero valyriano, forjada con encantamientos y negra como el humo. Nada tenía un filo comparable al acero valyriano.

    Su padre se quitó los guantes y se los tendió a Jory Cassel, el capitán de la guardia de su casa. Blandió a Hielo con ambas manos.

    —En nombre de Robert de la Casa Baratheon, el primero de su nombre, rey de los ándalos y los rhoynar y los primeros hombres, señor de los Siete Reinos y Protector del Reino; y por orden de Eddard de la Casa Stark, señor de Invernalia y Guardián del Norte, te sentencio a muerte.

    Alzó el espadón por encima de su cabeza.
    […]
    Su padre le cortó la cabeza al hombre de un golpe, firme y seguro. La sangre, roja como el vino veraniego, salpicó la nieve.
    […]
    —El rey Robert tiene verdugos —dijo Bran, inseguro. No sabía la respuesta.

    —Cierto —admitió su padre—. Igual que los reyes Targaryen, que reinaron antes que él. Pero nuestras costumbres son las antiguas. La sangre de los primeros hombres corre todavía por las venas de los Stark, y creemos que el hombre que dicta la sentencia debe blandir la espada. Si le vas a quitar la vida a un hombre, tienes un deber para con él, y es mirarlo a los ojos y escuchar sus últimas palabras. Si no soportas eso, quizá es que ese hombre no merece morir.



    Trasladada a http://www.thelostdreamer.com/contra-la-explotacion-sexual-y-la-trata-de-personas-ciencia-ficcion/



    et cetera
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