The Lost Dreamer











{30 noviembre, 2011}   Beatriz y los cuerpos celestes

Ayer terminé de leer un libro que ha marcado a buena parte de mi generación. Especialmente a las chicas. Y, sobre todo, a todas aquellas que a los 17 se dieron cuenta de que sus fantasías sexuales se veían pobladas intensivamente por seres de su mismo sexo. Ayer acabé de leerme (sí, por primea vez a los veintitantos años) Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxeberría.

Sabía que en algún momento tendría que leerlo, especialmente porque parece fundamental para comprender la dramática psique de la mayoría de lesbianas de mi edad. Nunca había leído nada de la Etxeberría, aunque las excentricidades de dicho personaje siempre me han producido un ligero rechazo. Curiosamente, a pesar de que la novela no me ha gustado nada, ella se ha ganado mi aprecio, sobre todo porque escribe bastante bien.

No me es ajeno que Beatriz… es una obra de juventud: es decir, no solo es una de las primeras novelas de su autora, sino que se disfruta mucho más cuando se lee antes de cumplir los 20. Porque si no las desventuras depresivas y alcoholicas de la protagonista y su amor platónico tienden a sonarte a cuento chino. Ojo, a partir de aquí SPOILERS.

Al principio la historia no me disgustó: aunque algo falta de ritmo, las andanzas de la protagonista por Edimburgo y los datos sobre su (absolutamente normal) relación con su novia parecen bien mezclados con su regreso a casa. Pero al final de la primera estapa del libro se produce el primer giro engañoso: sin que nadie nos avise, sin que la protagonista en su monólogo interior haya dicho nada (omisión de información básica con el único objetivo de sorprender ya en la página 80), estamos ante una historia de pijos drogadictos. No tiene sentido la sorpresa que nos produce la revelación de que Mónica haya terminado en una clínica de rehabilitación: Bea, con lo que ha vivido con ella (toda la historieta relatada en la segunda parte del texto apunta inequívocamente a ese final), lo sabe perfectamente. Lo que pasa es que no nos lo dice. Lo cual me parece un recurso pobre para añadir emoción a una historia que no la tiene.

El resto es muy aburrido. Una repetitiva historia de adolescentes deprimidos, que se llevan mal con sus padres y que juegan al trapicheo por el Madrid de los 90 para compensar sus carencias afectivas. Y, por supuesto, un amor lésbico no correspondido. Vamos, la historia de cualquier adolescente pero llevada hasta límites ridículos, con absurdos intentos de violación cads diez páginas y extensas justificaciones para explicar el estúpido comportamiento de sus protagonistas. Etxeberría se empeña en explicarnos punto por punto, detalle por detalle, putada por putada, lo malos que son los padres de estas chicas. A mi para estas cosas con un par de pinceladas me suele bastar (tal y como hace con el personaje de Cat, hábilmente desdibujado durante toda la novela), de modo que las broncas de Bea con su madre me aburren soberanamente.

Al final la historia de los adolescentes drogadictos acaba como el rosario de la aurora y encima viene sazonada con reflexiones sobre lo pequeños que somos en el Universo y el fondo cósmico de microondas (WTF?) que no vienen a cuento (es más, quedan ridículas). A mi lo único que me interesó del libro fue lo que pasaba en Edimburgo: me parecía lo único relativamente creíble, a pesar de la inverosímil falta de habilidades sociales de la Bea de marras.

Supongo que al final tiendo a verlo como un libro que antes o después tenía que leer, a pesar de que no sea para nada de mi estilo. Puede que si lo hubiera leído a los 18 (la edad de la protagonista durante buena parte de la historia) hubiera empatizado un poco más con esa forma dramática y pomposa de ver la propia vida. Pero esto no significa que no le vaya a dar más oportunidades a Lucía Etxeberría en el futuro.

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{8 noviembre, 2011}   Lo llaman matrimonio y no lo es

Vestirme de blanco y montar la mundial un día, gastando miles de euros que no tengo en unas cuantas gambas revenidas para amigos de mi familia a los que no aguanto; dormir en pijama el resto, en camas separadas a partir de cierta edad; tocar al de al lado solamente para hacer hijos; aparentar, no vaya a ser que los vecinos se enteren, mentir; tener una millonada de criaturas y llevarlos a maravillosos colegios católicos; bautizarlos cuando todavía no sepan distinguir sus manos de sus pies, no vayan a pensar algo por si mismos e irse al limbo en escaleras mecánicas, darles la primera comunión y todas las que vengan después; no hablar de sexo jamás, solo cuando haya que llevar a la niña mayor a abortar, pero mejor a Londres, que en Madrid seguro que se entera todo el mundo; pasarme el resto de mis días atada a una persona que hace años que no amo, ser infiel, irme de putas el sábado y confesarlo el domingo. Tramitar, ponerle nombre y apellidos a la infelicidad que me lleve a la tumba y que impregnará mi vida y la de los que me rodean.

Tienen razón. Tal vez no se llame matrimonio. No es SU matrimonio lo que yo pretendo tener. Tienen razón. Tal vez soy distinta.

O puede que los locos sean ellos. Tiempo al tiempo.



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Llevo muchos años despotricando de la agobiante falta de temas del cine español: grupo de amigos de treintaytantos y sus respectivos cuernos, matrimonios maduros con hijos conflictivos, parejas en desintegración… uf, que pereza. De vez en cuando vienen un Vigalondo o un del Toro a demostrar que no todos los thrillers exigen la presencia de Antonio Resines y que no hay una sola manera de retratar los terrores que el fascismo causó en nuestra tierra paro, tradicionalmente, la ciencia-ficción y la fantasía están vistas como géneros menores, incapaces de armar nada serio y con un target de cuatro frikis y varios niños.

Supongo que ello unido a lo elevado de los presupuestos necesarios para hacer unos efectos especiales decentes han echado atrás a la industria (¿cuántos animadores pueden pagarse con el sueldo de una sola de nuestras estrellas?), pero los hechos demuestran que cuando las cosas se hacen bien, la taquilla, la crítica y los Oscar responden. ¿Por qué, entonces, tanto miedo?

Toda esta reflexión me viene a la cabeza al blog porque el otro día fui al cine (!) a ver una película española (!!) de ciencia-ficción (!!!). Se llamaba Eva y me encantó. Ya leí a @oyejuan comentar en su blog que lo primero que se te pasa por la cabeza cuando empieza la película es que no parece española, signifique eso lo que signifique. No nos dejemos despistar por los numerosos (y magníficos) efectos especiales que pueblan el metraje para dar vida a los robots que aparecen en la historia, que visual y conceptualmente es sencillamente impecable (pedazo de títulos de crédito). Cualquier conocedor del género apreciará en esta íntima cinta la impronta de un buen conocedor de las Leyes de la Robótica de Assimov y los libros que las han dando forma, así como la delicada sensibilidad necesaria para contar una historia de padres, hijos, amores abandonados y miedo a la soledad de una forma diferente.

Lluis Homar: de lejos, lo mejor de la película

Eva me recordó mucho a una película de Steven Spielberg: Inteligencia Artificial, un truñazo insoportable (que empezó a demostrar la preocupante falta de rumbo del creador de E.T.) que no ha mejorado con los años y que versa más o menos sobre el mismo asunto: ¿seremos capaces de crear robots que imiten los sentimientos y emociones que producen los niños?; pero desde un punto de vista sensiblero, aburrido y pedante. La aproximación de Maíllo y su equipo (aparte de durar una hora menos) es simple, pero más sincera y sorprendente que la del midas estadounidense.

No destriparé nada sobre la trama, pero solamente apuntaré que cuando una película me aburre tiendo a pensar por mi misma y a adelantar y/o adivinar los acontecimientos que sucederán al final, o a desentrañar por mi misma el misterio de la historia, si es que lo hay. Mientras veía Eva no dediqué ni un solo minuto a verme venir lo que iba a suceder (aunque el final sea bastante obvio): dejé que la historia me meciera dulcemente sin sentir prisas por adivinar lo que estaba sucediendo, hasta que al final llegó a sorprenderme y enternecerme a partes iguales.

Por último, mención aparte merece Luis Homar: Goya al Mejor Actor Secundario YA por su deliciosa interpretación de Max, el robot doméstico que, con su contrapunto cómico, acaba por despertar los sentimientos más tiernos (él y no la niña) en el espectador. Un diez para él, y también una buena nota para Daniel Brühl, al que se le agradece el soplo de aire fresco que supone verle en nuestras pantallas. Poco más: vayan al cine, y vayan a ver Eva: es una película preciosa, bien hecha, y apta para todo tipo de públicos.



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Dexter me aburre (ni siquiera he empezado a ver la nueva temporada). Faltan un par de meses para que vuelva Lip Service. Damages se ha convertido en serie de verano (por cierto, tengo pendiente escribir algo sobre su última temporada, que me ha gustado mucho). El otoño se pintaba crudo, solamente con Fringe y sus altibajos para calmar mi frenesí de series; de modo que, en un movimiento poco habitual en mi, ha empezado la temporada y me he puesto a ver unas cuantas de las nuevas. Y estoy gratamente sorprendida.

Terra Nova

De las nuevas es la primera que me puse. Todo el mundo la ponía tan rematadamente mal que acabó siendo mucho menos mala de lo que me esperaba. La cosa va de un futuro apocalíptico en el que la única esperanza para una Tierra inhabitable es un vórtice que permite viajar 68 millones de años atrás en el tiempo. En una selva repleta de dinosaurios (sí, de plástico, no todas las series pueden ser Juego de Tronos, así que no nos pongamos pijos) y misterios (sospecho que soy la única persona sobre la faz de la Tierra a la que la trama misteriosa de esta serie le resulta interesante). No nos vamos a engañar: es una serie familiar plagada de clichés, con efectos especiales de serie B y (por ahora) poca imaginación a la hora de explotar situaciones originales. Es un buen artículo para matar el rato con un pequeñísimo rescoldo de interés intelectual: la sociedad de colonos que se crea en la selva (o sea, Terra Nova) parece idílicamente feliz pero, en realidad, está dominada por militares con poca afición por la Democracia y el Estado de Derecho. No va a suceder, pero me encantaría que la serie reflexionara sobre esas cosas (lo sé, tengo que dejar de acordarme de Battlestar Galactica). En general, malilla pero entretenida. 5/10

Person of interest

J. J. Rey Midas Abrams y el hermano y guionista de Christopher Nolan juntos. Y con Benjamin Linus poniendo carita de bueno. Esta tiene que molar. Pues no. Me aburre soberanamente: he visto 4 capítulos y, como no me suelen gustar los capítulos autoconclusivos, la tengo al borde del abandono. La máquina salvadora de víctimas que solo da el número de la seguridad social de la persona que hay que proteger (que curioso, solo en Nueva York) tiene más trampas que una película de chinos, un protagonista todavía más soso que el Jack de Lost (era difícil lograrlo) y una carencia acuciante de trama. Si sigo viéndola solo será porque los cuatro primeros episodios de Fringe me despertaron exactamente las mismas sensaciones y el Abrhams este ya ha demostrado que no es ningún mindundi. Pero, por ahora, mala y aburrida. 3/10

Revenge

Con esta me puse porque empezaba a ver a demasiada gente diciendo que era muy buena. Y por Madeline Stowe. Y madre mía, es la mejor adaptación de El Conde de Montecristo (estaría bien que lo pusieran en los créditos, por cierto) que he visto en mi vida. No deja de ser un culebrón de amor, lujo, odio y venganza, pero a mi me está encantando. Los actores (especialmente ellas) más que correctos; los personajes realista y nítidamente dibujados, pero sin ser pedantes; y la trama exquisita, de estas historias que empiezan mostrándote el final sin pudor y que, aún sin ser excesivamente sorprendentes, te mantienen en tensión y te transmiten emociones. Lleva ya unos cuantos capítulos y sencillamente me está encantando. Es, en mi opinión, de lejos el mejor estreno de la temporada. Mi único temor es que el éxito la lleve a tener miles de temporadas que la estropeen. Por cierto, de todas las que menciono es la única que le he recomendado a mi madre, que consume más series que yo y a la que solo le recomiendo lo que pienso que de verdad merece la pena. 8,5/10

American Horror Story

Solamente he tenido tiempo de ver el piloto, pero voy a seguir con ella. En general solo me gusta el género de terror si está muy bien hecho o si se sostiene por una trama que me enganche de verdad. Es un poco pronto para juzgar si esta historia solamente pretende dar miedo y meter personajes de mal rollo sin parar en la vida de los protagonistas, o si va a desarrollar una buena trama con todo eso. Por ahora, la historia del matrimonio en crisis, el sexo (no me parece excesivo y creo que está muy bien traído, me encanta el detalle de la ama de llaves) y las visiones de mal rollo me están gustando mucho. Una combinación de personajes decentemente definidos con un ambiente que da miedito de verdad, aunque no el suficiente pánico como para no ser capaz de ver la serie sola. Creo que si no tiene demasiadas pretensiones es una serie que puede funcionar muy bien, porque además tiene una buena factura (las escenas de más miedo un poco serie B, pero no pasa nada). Ahora bien, no es una serie apta ni para puritanos ni para miedosos (este punto del miedito hace que no se la recomiende a mi madre). Inquietante y entretenida. 7/10

Once upon a time

Cuentos de hadas y la doctora Cameron, que era lo único que me parecía realmente interesante allá cuando yo veía House. Una serie que sin las piradas de pancho de Joss Whedon y Sam Raimi no habría llegado a existir, pero que a mi me ha parecido muchísimo mejor que la Legend of the Seeker de este último (por cierto, ¿esa serie se sigue haciendo?). Me vi anoche el piloto con poquísima fe, esperándome un pastelón infantiloide y… bueno, creo que no es exactamente eso. Creo que más bien se pitorrea bastante de los cuentos de hadas, aunque a lo mejor aún es pronto para decirlo. Me pareció un planteamiento muy original e imaginativo, el capítulo me tuvo entretenidísima durante sus 43 minutos y, aunque algunas cosas en la ambientación son un poquito cutres (de nuevo, Battlestar Galactica, Lost y Juego de Tronos nos tienen mal acostumbrados), me parece que la amena historia los compensa. Desde el primer momento la serie se presenta sin tapujos: una lucha entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, en la que todos queremos que gane lo bonito y la bruja mala se vaya a su pueblo. Pero para entretenerse parece la mar de adecuada. Si sigue un par de capítulos más así, se la pasaré a mi madre. 7/10

Me dejo un par de series en el tintero: Pan Am, que todo el mundo dice que es genial pero yo no creo que me ponga con ella hasta que confirmen la renovación; y Ringer, el culebrón de amor y lujo protagonizado por Sarah Michelle Gellar del que no sé muy bien qué pensar, porque he visto un cacho del piloto y me pareció entretenido, pero todo el mundo la pone a caer de un burro. Sencillamente no he tenido tiempo para ponerme como Dios manda con ninguna de las dos. Si alguien tiene alguna sugerencia y/u opinión, los comentarios sirven para apuntarlas y que yo las lea.



{25 octubre, 2011}   Que alguien me lo explique

Se equivocan quienes ironizan con la falta de concreción del Partido Popular a la hora de exponer su programa electoral. Con la derecha gobernando en 15 de las 17 autonomías, su programa político está bien claro. La consigna es simple: liberalismo brutal, privatización de los servicios más elementales y, para el que no pueda pagar las prestaciones privadas, migajas de pordiosero. El neoliberalismo económico, además de la letra, con sangre entra.

Los españoles infringimos al PSOE un castigo memorable en las elecciones de mayo. Normal, los últimos dos años de tropezones, desconcierto y de no tener ni puta idea de lo que hay que hacer les tenían que pasar factura. A cambio nos regalamos unos gobernantes que lo tienen todo mucho más claro. De las recetas milagrosas del PP para solucionar el paro y la falta acuciante de crecimiento no se sabe nada en las comunidades autónomas que gloriosamente gobiernan. Francamente, no hay ni un solo indicio que invite a pensar que el Partido Popular va a saber gestionar la crisis económica mejor el Socialista, puesto que a nivel regional no aportan grandes soluciones. Lo que si está claro es que donde el PSOE ha tratado de mantener, mal que bien, becas de libros de texto, hospitales públicos dignos, medicamentos para nuestros enfermos y ayudas a los pensionistas más necesitados, los populares van a venir a follárselo todo. ¿Por qué vamos a permitir, entonces, que arrasen en las elecciones del mes que viene con una mayoría absoluta como no se ha visto en años?

Estoy deseando ver las caras de los orgullosos ciudadanos que salen a manifestarse junto a antisistemas a los que les interesa más crear sus propios chiringuitos en lugar de viviendas para los que más las necesitan en los edificios que ocupan ilegalmente (que curioso, igualito que los políticos a los tanto defenestran). Estoy deseando ver la cara de toda la gente que grita alegremente Lo llaman democracia y no lo es cuando el PP tenga más poder político en sus manos del que no ha tenido nadie desde los tiempos de la dictadura. Lo estoy deseando porque cuando hayamos destruido al único partido capaz de plantarle cara a la derecha en este país, entonces sí que tendremos motivos para quejarnos.

Necesito que alguien me explique por qué los españoles de izquierdas vamos a hacer esto. Vale que el PSOE no es la mejor opción. Pero es que he votado muchas veces a IU y siempre, sin excepción, me he arrepentido de mi voto: no son un partido serio y no son leales a sus votantes. No merecen mi confianza porque son incapaces de tener una visión realista del mundo. No me gusta Equo porque en general me llevo mal con los ecologistas que exigen el cambio del modelo energético desde sus iPads. No me gustan los antitaurinos ni todos los pequeños partidos de izquierda que se van desgranando de IU: me parecen tan poco serios como aquellos. El PSOE, a pesar de sus fallos, al menos ha demostrado que puede gobernar y otorgar derechos a quien no los tiene. Me parece que afanarnos en humillarlo es tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Si alguien sabe explicarme en qué va a beneficiar a los ciudadanos en más que previsible resultado del 20-N, por favor, que utilice los comentarios para explicármelo. Porque yo no lo entiendo.



{14 octubre, 2011}   15Oct: Que no a todo

Esta fecha me está haciendo reflexionar. Hace un par de días le pregunté a un amigo con el que fui a algunas de las concentraciones de la Puerta del Sol en mayo si asistiría a la manifestación. Me respondió que motivos había. Pero acabó la frase con un pero: la última vez que fuimos a una manifestación bajo la marca del 15-M nos encontramos rodeados de gente que gritaba cosas en las que no creíamos para nada (no, no pienso que vivamos en una dictadura y no, no pienso que el PP y el PSOE sean lo mismo). Y no nos hizo gracia.

Mi amigo tenía las mismas dudas que yo. Una compañera de trabajo bastante metida en esta historia me dice que es una manifestación contra los ataques a los servicios públicos (hasta aquí bien, yo también quiero manifestarme por eso) y contra el rescate a los bancos (supongo que como alternativa proponen el Corralito, que tanto bien le hizo a las clases trabajadoras en 2001, cuando todos sus ahorros sencillamente dejaron de existir) y (cito) todas estas cosas. (Como se verá en las siguientes líneas, mi compañera tampoco debe estar tan bien informada como yo creía)

A falta de explicaciones más claras (y convincentes) me lanzo a los brazos de Google: si voy a manifestarme, qué menos que saber bajo qué manifiesto salgo a la calle, ¿no? Busco y empieza el circo. El primer resultado es la web de Democracia Real Ya, en la que el único manifiesto que hay es el que ya dio vueltas el pasado mayo (no, aquí no hay nada parecido a un programa ideológico, solo una convocatoria). Han pasado seis meses. Alguien tiene que haber elaborado un manifiesto nuevo. Consensuado, con puntos ordenados e ideas. Amos, digo yo que seis meses de asambleas tienen que haber llevado al menos a un puto manifiesto conjunto. Pregunto en Twitter varias veces y apenas obtengo respuestas. Sigo buscando en Google. Empiezo a intuir que hay tantos manifiestos como asambleas locales en España (agárrate a la brocha que me llevo la escalera) y que, mucho de lo que llaman manifiesto no es más que material de convocatoria.

No me acabo de creer lo que voy encontrando, así que decido ir a otra de las webs más importantes: la de #acampadasol. Vivo un momento de alegría cuando leo Programación #15oct Madrid, hago click… y flipo:

12h Asamblea informativa y finalización de la pancarta principal, propuesta por la Asamblea del barrio de los Austrias, en la plaza de los Carros.
12h Comida en el Parque Paraíso de San Blas y taller de camisetas.
12h Saludo al Sol (yoga, vídeo demostración), en Sol.

Saludo al Sol. Como lo leemos. El mundo se va a la mierda y empezamos el sábado con un saludo al Sol. Con dos cojones. ¡Eh! y un taller de camisetas. Para formanos y solucionar del paro.

18h Manifestación Cibeles-Sol

  • En Cibeles se hará una performance frente al cuartel general del Ejército de Tierra, esquina Banco España, con motivo de la participación del Estado español en el escudo antimisiles. ‘Escudo antimisiles versus ‘escudo antimercados‘”.
  • Participación del Coro-protesta.
  • Hay varios grupos de batucadas que han confirmado participar en la manifestación.
  • Aha. Batucadas. Que bien. Por un momento pensé que podía montarse una manifestación silenciosa o algo. Y un coro. ¡Un coro! Importantísimo, ¿eh? A los banqueros les va a joder la vida. Con un poco de suerte conseguimos matarlos. De risa.

    Al llegar a Sol (20h aprox.)

  • Flash-mob ‘La Muerte’ (actuación/performance multitudinaria): Nos tiraremos todxs al suelo, representando a todas las personas que mueren en el mundo, con banqueros de pie riéndose (duración aproximada: 1 min.).
  • Grito mudo (a ser posible con pegatinas con el símbolo del euro o del dolar en la boca) (duración aproximada: 1 min.).
  • Actuación Orquesta Solfónica: 9ª de Beethoven.
  • Actuación Coro-Protesta.
  • Presentación del escudo antimercados: un hechicero actuará contra la magia negra de los mercados.
  • TodXs nos tiraremos al suelo. Y cuando nos levantemos la gente seguirá muriendo. De puta madre. Lo del mago de los mercados es una genialidad ¿eh? Lo de Beethoven me parece lo más sensato que he leído hasta ahora: con suerte alguien tiene a bien pensar mientras escucha la música. Y lo del grito mudo… bueno, ¿qué decir? Recuerdo haberlo hecho en alguna de las concentraciones de mayo y dos días después ver como Esperanza Aguirre ganaba las elecciones por goleada. No entendí muy bien su función.

    22:00-23:30h Asamblea en Sol

  • Lectura del manifiesto global.
  • Punto de información de la jornada de movilización (Comisión Internacional, Comisión Estatal, APM).
  • Una fascista como yo tendería a preguntarse dónde cojones está el link al manifiesto global que pretenden leer. Lo prometo, en la web no está. El programa sigue, pero creo que este post ya es lo suficientemente aburrido y que he llegado a mis propias conclusiones: el programa para la manifestación de mañana es uno de los mayores insultos a la inteligencia que he visto en mucho tiempo, completamente vacío de ideas, propuestas sólidas y/o soluciones. Cháchara inútil y populista que me produce vergüenza como persona de izquierdas que soy. Yo mi #15Oct ya he decidido cómo celebrarlo: el próximo 20 de noviembre, en las urnas, con mi papeleta en la mano. Y después, que Dios reparta suerte. Porque la vamos a necesitar.



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