The Lost Dreamer











Uno de los números que menos me gustó de Corteo.

Llevo muchos años fascinada por Cirque du Soleil. Concretamente, desde que vi Alegría por primera vez, cuando tenía 12 años. Quienes conocen el mundo del espectáculo me dicen que el principal mérito de esta compañía de circo canadiense es hacer lo mismo que se ha hecho siempre, pero con unos medios descomunales. De cualquier modo, el singular flujo de emociones que me produce la música; los extraordinarios payasos que hacen que pases de la risa al llanto en menos de un minuto; los espectaculares acróbatas y el detallista vestuario hacen que rara vez me pierda ninguno de los espectáculos que traen a Madrid.

Así que con Corteo (hasta el 5 de junio en Madrid y luego de gira por el resto de España) no ha sido menos. Me he gastado una buena cantidad de euros en un espectáculo que creía que me encantaría… y me he llevado un chasco interesante. Desgraciadamente, todo me ha parecido una copia barata de Alegría. Para empezar, los números acrobáticos son, en general, discretos. Salvo unas pocas excepciones, los artistas parecen inexpertos (movimientos tensos y poco fluidos, fallos claros, poca coordinación) y da la impresión de ser una compañía de categoría inferior dentro de Cirque Du Soleil. Por supuesto, hay algunos números impresionantes: el primero de las lámparas-trapecio, el que combina vuelos con camas elásticas y el último de acrobacia. Pero el resto… sosos.

Pero la gran decepción viene con lo demás: siempre me encantaron los payasos de Cirque Du Soleil. Ni más ni menos, contrataban a los mejores del mundo. En Corteo en vez de payasos hay personajes que hablan (¿para qué? ¡es circo!) y cuentan una historieta francamente aburrida. Y, para colmo, los toques de humor los aportan dos disminuidos físicos (dos enanos). Simplemente no le encuentro mérito y no me hace gracia. Prefiero un payaso que no hable, una transición audiovisual, un baile… lo que sea, salvo eso.

En resumen: a quien nunca haya visto a Cirque du Soleil, Corteo le encantará. No deja de ser un espectáculo con una factura de calidad, golpes efectistas y mucho dinero dentro. Para los que conozcan la trayectoria de la compañía, es posible que se les quede en una obra menor.

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et cetera
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