The Lost Dreamer











{8 noviembre, 2011}   Lo llaman matrimonio y no lo es

Vestirme de blanco y montar la mundial un día, gastando miles de euros que no tengo en unas cuantas gambas revenidas para amigos de mi familia a los que no aguanto; dormir en pijama el resto, en camas separadas a partir de cierta edad; tocar al de al lado solamente para hacer hijos; aparentar, no vaya a ser que los vecinos se enteren, mentir; tener una millonada de criaturas y llevarlos a maravillosos colegios católicos; bautizarlos cuando todavía no sepan distinguir sus manos de sus pies, no vayan a pensar algo por si mismos e irse al limbo en escaleras mecánicas, darles la primera comunión y todas las que vengan después; no hablar de sexo jamás, solo cuando haya que llevar a la niña mayor a abortar, pero mejor a Londres, que en Madrid seguro que se entera todo el mundo; pasarme el resto de mis días atada a una persona que hace años que no amo, ser infiel, irme de putas el sábado y confesarlo el domingo. Tramitar, ponerle nombre y apellidos a la infelicidad que me lleve a la tumba y que impregnará mi vida y la de los que me rodean.

Tienen razón. Tal vez no se llame matrimonio. No es SU matrimonio lo que yo pretendo tener. Tienen razón. Tal vez soy distinta.

O puede que los locos sean ellos. Tiempo al tiempo.

Anuncios




et cetera
A %d blogueros les gusta esto: