The Lost Dreamer











En verano de 2008 se filtró (que bien usan las cadenas de televisión el BitTorrent cuando quieren) el episodio piloto de Fringe, la nueva creación de un J. J. Abrams que estaba arrasando con sus Perdidos. La serie se presentaba como la más firme heredera de aquella y contaba con el aliciente de incorporar alguna de las mentes dieron vida a The X Files allá en los 90. La opinón generalizada en internet aquel verano fue bastante unánime: Vaya puta mierda.

Tras muchos tiras y aflojas, pérdidas de audiencia, miedo a cancelaciones, renovaciones anunciadas por Twitter y muchos fans de fiesta; el pasado viernes, casi tres años después, se emitía en EEUU el último capítulo de la tercera temporada de Fringe. La opinón generalizada en internet: Fringe es, de largo, la mejor serie de ciencia-ficción que se está emitiendo en la actualidad. No verla es no estar al día de lo que se cuece en el mundo geek.

Pero, ¿cómo es posible todo esto? Sinceramente, no lo sé. Yo sólo sé que, allá donde voy me siento en la obligación de recomendarla. Pero, cuidado, no se puede ver Fringe a la ligera: si no se está advertido de ciertas cosas, es muy fácil creer que es una serie del montón, con demasiada casquería y personajes planos. Si no se ve adecuadamente es posible abandonarla. Por eso aquí escribo un pequeño Manual de Introducción al Universo (ahem) de Fringe.

  • En primer lugar, hay que dejar claro que Fringe es una serie muy irregular. Sobre todo en sus primeras dos temporadas, en las que el grueso de los capítulos son historias autoconclusivas en los que la trama real de la serie apenas se vislumbra. Desgraciadamente muchos de estos capítulos son mediocres y pueden inducir, como ya he dicho, a abandonar la serie por aburrimiento.
  • Si la serie se te está haciendo excesivamente tediosa, te recomiendo que veas solamente los siguientes capítulos de la primera temporada: 1×01 Pilot (lo siento, es malo pero hay que verlo), 1×04 The Arrival, 1×10 Safe, 1×11 Bound, 1×14 Ability (este es fundamental), 1×17 Bad Dreams, 1×19 The Road Not Taken y 1×20 There’s More Than One of Everything. ¿Por qué estos capítulos? Básicamente porque son en los que se avanza realmente la trama y en los que se empieza a producir el auténtico enganche a Fringe.

  • Brown Betty, el episodio musical de la segunda temporada, es uno de los mejores de toda la serie.

  • La mayoría de los pacientes quedan convencidos de que Fringe merece la pena al terminar la primera temporada. No obstante, durante la primera mitad de la segunda se volvieron a cometer muchos de los errores de la primera, con demasiados episodios de relleno, aunque poco a poco fueron arreglándolo. No obstante, los episodios más relevantes de ésta son el 2×01 A New Day In The Old Town, 2×04 Momentum Deferred, 2×08 August, 2×10 Grey Matters y 2×15 Jacksonville, a partir del cual todos los episodios son relevantes para la trama.
  • Llegados a este punto pueden pasar dos cosas:

  • Si has visto el final de la segunda temporada de Fringe y no te has quedado con la boca abierta, lo siento, has perdido el tiempo. Simplemente no te gusta la serie. Y lo que es peor: estás muerto por dentro. (Bromita)
  • Si lo que has visto te ha gustado, siempre estás a tiempo de volver atrás y ver los capítulos que te has dejado. Como para este momento ya estarás completamente cautivado por los personajes, los disfrutarás más y mejor. Además, puedes divertirte curioseando los detalles de la serie o comprendiendo mejor a los secundarios.
  • Finalmente, después de todo esto, tenemos la tercera temporada de Fringe. No voy a spoilear nada ni a hacer un análisis de todo lo que ha pasado: hay muchos y mejores blogs especializados que ya lo han hecho. Solamente expongo mi opinión: la tercera temporada de Fringe es de lo más grande que he visto en televisión en muchos años. No hay ni un solo capítulo malo. La mitología de la serie está perfectamente a la altura de clasicazos como Expediente X, los fans estamos hipermotivados y, ante todo, el retrato de los personajes ha alcanzado un detalle difícil de mejorar. Llegados a este punto, todos los capitulos malillos de las primeras temporadas han merecido la pena. Y por eso recomiendo Fringe a todo el mundo: porque aunque sé que cuesta verla (a mi tuvieron que destripármela para que me animara a verla, no os digo más), merece la pena.



    "Peter, Walter y Olivia, los tres protagonistas de Fringe. Mi serie favorita, a pesar de sus altibajos.

    Lost, con sus decenas de personajes, sus osos polares, su humo negro, su Ben, su Jon Locke... Era buena la jodía.

    Fringe y Lost tienen varias cosas en común: su creador, una trama de ciencia-ficción muy enrevesada, unos fans incondicionales, muchos capítulos de relleno… Sin duda, cuando pase el tiempo, Lost será mucho más recordada que Fringe, entre otras cosas porque la primera tuvo el apoyo de la audiencia y la segunda está en inminente peligro de cancelación. Entonces, ¿por qué me gusta más Fringe que Lost?

    Lost tenía personajes geniales, pero había una cosa que siempre me fastidiaba muchísimo: la inmensa mayoría de los personajes femeninos eran mujeres florero, completamente inútiles, cuya única finalidad era acostarse con uno de los protagonistas, poner cachondo a alguien, fastidiar el plan de alguno de los buenos o ser rescatadas. En serio, pensadlo: Kate, Claire, Shannon… todas eran mujeres sin apenas formación ni habilidades que las hiciera realmente interesantes. Solamente Juliet y Charlotte eran un poco más espabiladas, activas: fueron de las pocas que no parecía que estuvieran solamente porque tenía que haber mujeres en el reparto.

    En cambio, en Fringe hay mucho menos personajes que en Lost: tres protagonistas principales, unos pocos secundarios y una vaca. Pero… ¡qué protagonistas! ¿Quién en su sano juicio no vive enamorado de Olivia Dunham? Esa Olivia inteligente, fuerte, resolutiva, líder, poderosa; que tiene todas las cualidades que suelen tener los protagonistas de historias de ciencia-ficción… Solo que es una mujer, perfectamente femenina y heterosexual; con sus complejos, sí (que se explican a lo largo de la serie), pero con todas las características de su género intactas.

    Olivia es la pieza clave de toda la serie y en ningún momento cae en los topicazos en los que caía la Kate de Lost. Y ese es el motivo por el que me gusta más Fringe que Lost: porque la primera predica el modelo de mujer que yo quiero llegar a ser y, a los personajes femeninos de la segunda me encargaría de matarlos yo misma.

    Fringe volverá a emitirse a partir de esta noche en Estados Unidos tras unas semanas de parón. La audiencia decidirá si podremos seguir disfrutando de las aventuras de Walter y su vaca por más tiempo.



    et cetera
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