The Lost Dreamer











{25 octubre, 2011}   Que alguien me lo explique

Se equivocan quienes ironizan con la falta de concreción del Partido Popular a la hora de exponer su programa electoral. Con la derecha gobernando en 15 de las 17 autonomías, su programa político está bien claro. La consigna es simple: liberalismo brutal, privatización de los servicios más elementales y, para el que no pueda pagar las prestaciones privadas, migajas de pordiosero. El neoliberalismo económico, además de la letra, con sangre entra.

Los españoles infringimos al PSOE un castigo memorable en las elecciones de mayo. Normal, los últimos dos años de tropezones, desconcierto y de no tener ni puta idea de lo que hay que hacer les tenían que pasar factura. A cambio nos regalamos unos gobernantes que lo tienen todo mucho más claro. De las recetas milagrosas del PP para solucionar el paro y la falta acuciante de crecimiento no se sabe nada en las comunidades autónomas que gloriosamente gobiernan. Francamente, no hay ni un solo indicio que invite a pensar que el Partido Popular va a saber gestionar la crisis económica mejor el Socialista, puesto que a nivel regional no aportan grandes soluciones. Lo que si está claro es que donde el PSOE ha tratado de mantener, mal que bien, becas de libros de texto, hospitales públicos dignos, medicamentos para nuestros enfermos y ayudas a los pensionistas más necesitados, los populares van a venir a follárselo todo. ¿Por qué vamos a permitir, entonces, que arrasen en las elecciones del mes que viene con una mayoría absoluta como no se ha visto en años?

Estoy deseando ver las caras de los orgullosos ciudadanos que salen a manifestarse junto a antisistemas a los que les interesa más crear sus propios chiringuitos en lugar de viviendas para los que más las necesitan en los edificios que ocupan ilegalmente (que curioso, igualito que los políticos a los tanto defenestran). Estoy deseando ver la cara de toda la gente que grita alegremente Lo llaman democracia y no lo es cuando el PP tenga más poder político en sus manos del que no ha tenido nadie desde los tiempos de la dictadura. Lo estoy deseando porque cuando hayamos destruido al único partido capaz de plantarle cara a la derecha en este país, entonces sí que tendremos motivos para quejarnos.

Necesito que alguien me explique por qué los españoles de izquierdas vamos a hacer esto. Vale que el PSOE no es la mejor opción. Pero es que he votado muchas veces a IU y siempre, sin excepción, me he arrepentido de mi voto: no son un partido serio y no son leales a sus votantes. No merecen mi confianza porque son incapaces de tener una visión realista del mundo. No me gusta Equo porque en general me llevo mal con los ecologistas que exigen el cambio del modelo energético desde sus iPads. No me gustan los antitaurinos ni todos los pequeños partidos de izquierda que se van desgranando de IU: me parecen tan poco serios como aquellos. El PSOE, a pesar de sus fallos, al menos ha demostrado que puede gobernar y otorgar derechos a quien no los tiene. Me parece que afanarnos en humillarlo es tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Si alguien sabe explicarme en qué va a beneficiar a los ciudadanos en más que previsible resultado del 20-N, por favor, que utilice los comentarios para explicármelo. Porque yo no lo entiendo.

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{14 octubre, 2011}   15Oct: Que no a todo

Esta fecha me está haciendo reflexionar. Hace un par de días le pregunté a un amigo con el que fui a algunas de las concentraciones de la Puerta del Sol en mayo si asistiría a la manifestación. Me respondió que motivos había. Pero acabó la frase con un pero: la última vez que fuimos a una manifestación bajo la marca del 15-M nos encontramos rodeados de gente que gritaba cosas en las que no creíamos para nada (no, no pienso que vivamos en una dictadura y no, no pienso que el PP y el PSOE sean lo mismo). Y no nos hizo gracia.

Mi amigo tenía las mismas dudas que yo. Una compañera de trabajo bastante metida en esta historia me dice que es una manifestación contra los ataques a los servicios públicos (hasta aquí bien, yo también quiero manifestarme por eso) y contra el rescate a los bancos (supongo que como alternativa proponen el Corralito, que tanto bien le hizo a las clases trabajadoras en 2001, cuando todos sus ahorros sencillamente dejaron de existir) y (cito) todas estas cosas. (Como se verá en las siguientes líneas, mi compañera tampoco debe estar tan bien informada como yo creía)

A falta de explicaciones más claras (y convincentes) me lanzo a los brazos de Google: si voy a manifestarme, qué menos que saber bajo qué manifiesto salgo a la calle, ¿no? Busco y empieza el circo. El primer resultado es la web de Democracia Real Ya, en la que el único manifiesto que hay es el que ya dio vueltas el pasado mayo (no, aquí no hay nada parecido a un programa ideológico, solo una convocatoria). Han pasado seis meses. Alguien tiene que haber elaborado un manifiesto nuevo. Consensuado, con puntos ordenados e ideas. Amos, digo yo que seis meses de asambleas tienen que haber llevado al menos a un puto manifiesto conjunto. Pregunto en Twitter varias veces y apenas obtengo respuestas. Sigo buscando en Google. Empiezo a intuir que hay tantos manifiestos como asambleas locales en España (agárrate a la brocha que me llevo la escalera) y que, mucho de lo que llaman manifiesto no es más que material de convocatoria.

No me acabo de creer lo que voy encontrando, así que decido ir a otra de las webs más importantes: la de #acampadasol. Vivo un momento de alegría cuando leo Programación #15oct Madrid, hago click… y flipo:

12h Asamblea informativa y finalización de la pancarta principal, propuesta por la Asamblea del barrio de los Austrias, en la plaza de los Carros.
12h Comida en el Parque Paraíso de San Blas y taller de camisetas.
12h Saludo al Sol (yoga, vídeo demostración), en Sol.

Saludo al Sol. Como lo leemos. El mundo se va a la mierda y empezamos el sábado con un saludo al Sol. Con dos cojones. ¡Eh! y un taller de camisetas. Para formanos y solucionar del paro.

18h Manifestación Cibeles-Sol

  • En Cibeles se hará una performance frente al cuartel general del Ejército de Tierra, esquina Banco España, con motivo de la participación del Estado español en el escudo antimisiles. ‘Escudo antimisiles versus ‘escudo antimercados‘”.
  • Participación del Coro-protesta.
  • Hay varios grupos de batucadas que han confirmado participar en la manifestación.
  • Aha. Batucadas. Que bien. Por un momento pensé que podía montarse una manifestación silenciosa o algo. Y un coro. ¡Un coro! Importantísimo, ¿eh? A los banqueros les va a joder la vida. Con un poco de suerte conseguimos matarlos. De risa.

    Al llegar a Sol (20h aprox.)

  • Flash-mob ‘La Muerte’ (actuación/performance multitudinaria): Nos tiraremos todxs al suelo, representando a todas las personas que mueren en el mundo, con banqueros de pie riéndose (duración aproximada: 1 min.).
  • Grito mudo (a ser posible con pegatinas con el símbolo del euro o del dolar en la boca) (duración aproximada: 1 min.).
  • Actuación Orquesta Solfónica: 9ª de Beethoven.
  • Actuación Coro-Protesta.
  • Presentación del escudo antimercados: un hechicero actuará contra la magia negra de los mercados.
  • TodXs nos tiraremos al suelo. Y cuando nos levantemos la gente seguirá muriendo. De puta madre. Lo del mago de los mercados es una genialidad ¿eh? Lo de Beethoven me parece lo más sensato que he leído hasta ahora: con suerte alguien tiene a bien pensar mientras escucha la música. Y lo del grito mudo… bueno, ¿qué decir? Recuerdo haberlo hecho en alguna de las concentraciones de mayo y dos días después ver como Esperanza Aguirre ganaba las elecciones por goleada. No entendí muy bien su función.

    22:00-23:30h Asamblea en Sol

  • Lectura del manifiesto global.
  • Punto de información de la jornada de movilización (Comisión Internacional, Comisión Estatal, APM).
  • Una fascista como yo tendería a preguntarse dónde cojones está el link al manifiesto global que pretenden leer. Lo prometo, en la web no está. El programa sigue, pero creo que este post ya es lo suficientemente aburrido y que he llegado a mis propias conclusiones: el programa para la manifestación de mañana es uno de los mayores insultos a la inteligencia que he visto en mucho tiempo, completamente vacío de ideas, propuestas sólidas y/o soluciones. Cháchara inútil y populista que me produce vergüenza como persona de izquierdas que soy. Yo mi #15Oct ya he decidido cómo celebrarlo: el próximo 20 de noviembre, en las urnas, con mi papeleta en la mano. Y después, que Dios reparta suerte. Porque la vamos a necesitar.



    {21 septiembre, 2011}   ¿Dónde está Tomás Gómez?

    Han pasado 122 días desde las elecciones que llevaron al Partido Socialista de Madrid a su mayor derrota electoral del presente periodo democrático (salvando, obviamente, aquel asuntillo de Eduardo Tamayo) y el líder de esta formación, la eterna promesa del socialismo ibérico, el alcalde más votado de España, el Obama de Parla, el único, el irrepetible, el aplastaministras Tomás Gómez, se encuentra en paradero desconocido. La última noticia clara que tuvimos de él fue al día siguiente de su aplastante victoria derrota frente a (ésta sí que es única e irrepetible) Esperanza Aguirre, cuando nuestro héroe dijo que no, que no dimitía, que la culpa de todo la tenía Zapatero.

    Desde entonces han pasado muchas cosas: el gilipollas soplagaitas que dijo que el metrobús no existía fue premiado con la presidencia de la Asamblea de Madrid; el Consorcio de Transportes aprobó con nocturnidad y alebosía alevosía una subida del 150% del billete sencillo de metro y autobús en plenas vacaciones mientras cientos de miles de cristofrikis peregrinos hacían uso de colegios, parques y transportes públicos que los madrileños pagamos (religiosamente, ahem…) con nuestros impuestos, a un precio irrisorio; media línea 7 de metro, justamente el tramo inaugurado hace 4 años en el Corredor del Henares, pasó casi tres meses cerrada coincidiendo con la aparición de deficiencias estructurales en varios edificios cercanos a su recorrido (por supuesto Metro niega cualquier relación entre dicho cierre y dichas grietas, pero por si acaso se han puesto a inyectar hormigón como cabrones); y, lo que es peor, resulta que los milagrosos planes de empleo del PP madrileño implicaban aumentar el número de horas docentes de los profesores de los institutos públicos de la región y dejar así a cientos de profesores interinos en el paro, amén de varios profesores con plaza fija sin horas para dar.

    Este último punto es probablemente el más grave de lo que llevamos de legislatura en la región. Los profesores, liderados por los sindicatos, se han puesto en pie de guerra (que está genial, pero podían haber pensado mejor a quién votaban el pasado mes mayo) y están teniendo un apoyo bastante notable por parte de padres, alumnos y ciudadanos en general. Las desafortunadas declaraciones de Lucía Figar criminalizando a los profesores por establecer contactos con el 15-M y las angustiosas declaraciones de Espe Aguirre preguntándose si tiene sentido que la educación no obligatoria (a saber, bachillerato, FP y universidad) sea gratuita no han hecho más que echar más leña al fuego.

    Y con la que está cayendo, el PSM y su líder de muestran que no sirven ni para hacer oposición. Tomás Gómez, incapaz de ceder su puesto a alguien con posibilidades de ganar las elecciones (sí, os recuerdo que justo ahora hace un año estábamos de primarias en Madrid), todavía más incapaz de ganarlas él, no es ni capaz de ganarse el sueldo como líder de la oposición. ¿Para qué le pagamos los madrileños entonces? ¿Para que convoque una rueda de prensa cuando el conflicto en la educación madrileña ya está completamente copado por los sindicatos? O Tomás Gómez ha estado estos meses secuestrado o es que simplemente es un inútil. Y no sé qué es peor.





    Voy a ser breve: estoy a favor de la reforma de la Constitución para limitar el endeudamiento de las administraciones, y estoy a favor de que se apruebe sin referéndum. Antes de que el mundo me despelleje viva, expongo mis motivos. Agradecería que los leyerais mientras afiláis los cuchillos.

  • Mienten quienes, como los sindicatos, Izquierda Unida o Unión Progreso y Democracia, afirman que evitar que las administraciones se endeuden en exceso torpedeará en Estado del Bienestar. Señores, una administración que gasta más de lo que tiene es incapaz de sostener sus servicios públicos, como bien sabemos los madrileños y bien saben los valencianos. El Estado del Bienestar peligra si seguimos con esta política de deuda infinita, cuyos intereses encarecen todavía más cualquier acción. El uso populista que están haciendo las fuerzas de izquierda de esta medida para arañar unos cuantos votos al Partido Socialista me parece sencillamente nauseabundo.
  • Le piense a quien le pese, si el PP y el PSOE unen sus fuerzas representan a la amplísima mayoría de los votantes, que les entregaron su voto hace algo más de tres años. Unos 21 millones de votos más que legítimos para reformar la Carta Magna de acuerdo con nuestras propias leyes. Nadie está dando un golpe de Estado, nadie está cortando las alas a la Democracia y nadie está estableciendo un estado dictatorial, como he leído a mucha gente decir estas últimas semanas. Solamente se está haciendo uso de los canales legales para la reforma que nosotros mismo nos hemos dado. Ahora bien, comprendo el cabreo de una ciudadanía a la que se le lleva años diciendo que la Constitución es intocable: lo cierto es que mientras no haya entendimiento entre PP y PSOE, la Constitución es intocable. El Partido Popular ha pasado las últimas dos legislaturas bloqueando cualquier intento de acuerdo para ciertas reformas importantes y necesarias y en esas condiciones ni siquiera se podía plantear la idea de un referéndum.
  • Muchos critican la reforma, tachándola de imposición de la Unión Europea, los alemanes y del Banco Central Europeo. Más o menos la misma gente que, vía Fondos FEDER, han hecho que este país pase de contar con unas infraestructuras tercermundistas a ser lo que es hoy (cualquiera que recuerde lo que era hacer un viaje largo por carretera hace 20 años sabrá a lo que me refiero). ¿Creíamos que iba a ser gratis formar parte del club europeo? Nos ha dado muchas cosas buenas, pero ahora que nos exigen algo, lloramos, pataleamos y gritamos que esto es una dictadura. Joder, no se puede ser ni tan crío ni tan irresponsable.
  • La sociedad española no está preparada para votar en referéndum algo tan crítico como una exigencia clara y taxativa que nos impone el Banco Central Europeo a cambio de comprar bonos españoles, salvándonos así de la bancarrota y el rescate. Por supuesto, a los especuladores que juegan a hundirnos habría que colgarlos de las pelotas en una plaza pública, pero como no se puede, hay que hacer lo que esté en nuestra mano para salir adelante. Con el deleznable juego populista que está haciendo la izquierda de todo esto, las posibilidades de que en un referéndum (en el que iríamos a votar los mismos cuatro gatos de siempre, joder, que nos conocemos) salga NO, como pasó cuando Francia votó contra la Constitución Europea sin tener ni pajolera idea de lo que estaban haciendo, solo por cabreo contra su gobierno y mandando al traste cualquier sueño que tuviéramos los europeos de unión política. Tengo la impresión de que es este riesgo al NO lo que impulsado al PP y al PSOE a unir fuerzas (por una puta vez en siete años y medio): la que nos podría caer si algo así sucediera podría llevarnos a envidiar a los griegos.
  • Dicho esto, podéis matarme. Para eso están los comentarios.



    ¿Qué tal se llevan los principios de la Iglesia con los de los partidos conservadores europeos?

    Hoy dejo que mi amigo @andres1gb tome las riendas del blog y nos exponga algunas de sus ideas sobre el Partido Popular, el liberalismo económico y la doctrina social de la Iglesia. Aquí os dejo la primera parte de sus reflexiones.

    Hace tiempo que me propuse no discutir en Twitter de política. Los motivos son varios y, uno de ellos, es que soy bastante incapaz de argumentar razonamientos un poco elaborados en 140 caracteres. Admiro a los que son capaces de sintetizar tanto sus ideas, pero a mi me cuesta horrores. El caso es que, a raíz de esta noticia mantuve un par de animadas conversaciones con sendos twitteros hace unos días. Como casi siempre sucede, el intercambio de puntos de vista siempre deja algún poso interesante.

    En este caso, me quedé pillado con una frase de @pinciano, que me dijo que la Iglesia no debe admitir que un sacerdote milite en el partido que intenta destruir su moral. Y tal vez tenga razón, pero, como estuve debatiendo más tarde con @fray_fanatic, hay casos en la misma provincia de curas-concejales que defendían las siglas del PP, lo que me llevó a cuestionarme algo que damos por supuesto: ¿de verdad defiende el PP los principios morales de la Iglesia?

    Así que, manos a la obra, me puse a investigar si en los principales puntos de ruptura entre Estado e Iglesia, además de la organización económica y laboral, hay afinidad o no entre el principal partido conservador de nuestro país y la confesión mayoritaria.

    Aunque no soy un experto en ninguno de los temas, he tenido la suerte de leer al respecto y la circunstancia de tener que estudiar algo de teología y de doctrina social de la Iglesia (quizá de ahí mi tendencia al sermón). Creo que la mayoría de lo que explico es correcto, pero acepto las correcciones y críticas de buen grado.

    Mariano Rajoy y el liberalismo económico

    Economía

    El PP se define en sus estatutos como un partido de centro reformista, una definición bastante vaga que, según quien la emplee puede querer decir una cosa u otra. En los últimos años ha cobrado peso una corriente autodenominada liberal en materia económica, inspirada en parte por los años de gobierno del presidente Aznar y, sobre todo, por la figura de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid.

    Aunque los liberales de verdad reniegan del PP, son numerosas las propuestas que hacen encaminadas a la reducción del estado al mínimo a fin de que la iniciativa privada prospere y la sociedad goce del Nirvana liberal: privatización de empresas y servicios públicos, ya iniciada en tiempos de Aznar y continuada por sus acólitos en las comunidades y ayuntamientos donde gobiernan, reducción de impuestos para activar la inversión privada y el consumo, desmantelamiento del estado del bienestar (España tendrá el estado del bienestar que pueda permitirse, según lo expresa el propio Rajoy) y reforma del mercado laboral para aumentar la competitividad (para que nos entendamos: reducir las cuotas de la seguridad social y que cada uno se pague su sanidad y su plan de pensiones, si puede).

    Hay otros tantos argumentos en contra de calificar al PP como un partido liberal. Entre ellos, sin intención de recogerlos todos: el control efectivo que hace de las Cajas de ahorros en las comunidades en que gobierna, las medidas reguladoras de diversas áreas económicas cuando ha gobernado (empezando por las telecomunicaciones y siguiendo por la privatización de empresas por criterios de afinidad ideológica), el aumento de los impuestos municipales para cubrir los excesos en el gasto público (¡dos por uno de antiliberalismo para el señor Gallardón!) y la alianza estratégica con la propia Iglesia Católica en materia de enseñanza (financiando sus centros educativos).

    Pero es que los primeros que cito, los que sí apuntan a algo parecido al liberalismo son radicalmente opuestos a la doctrina social de la Iglesia, expresada en materia laboral en las encíclicas Rerum Novarum y Quadragessimo Anno, que critican explícitamente a socialismo y liberalismo.

    Así, a pesar de que Pio XII critica al socialismo con encono, reconoce que el socialismo parece inclinarse y hasta acercarse a las verdades que la tradición cristiana ha mantenido siempre inviolables y critica las fáciles ganancias que un mercado desamparado de toda ley ofrece a cualquiera y dice expresamente que la libre concurrencia, aun cuando dentro de ciertos límites es justa e indudablemente beneficiosa, no puede en modo alguno regir la economía, como quedó demostrado hasta la saciedad por la experiencia.

    A mi esto me suena más a Keynes que a Smith, por más que el PP se empeñe en mantener su cercanía a la Iglesia Católica, mientras su discurso vaya encaminado al principio de menos estado y más mercado son tan abominables (según la Iglesia) como los socialistas.



    No habrá ningún gobierno del PP con el voto o la abstención de IU.
    Cayo Lara en la Cadena Ser el 19 de mayo de 2011.

    Solo hay dos formas de explicar lo que sucedió el pasado sábado en varias corporaciones municipales a la luz de la frase citada:

  • O bien varios concejales electos de Izquierda Unida son tan rematadamente gilipollas como para no comprender que si su secretario de general se compromete a no permitir que los populares gobiernen en ningún ayuntamiento, diputación o comunidad donde sea posible evitarlo, su obligación como militantes es cumplir la disciplina de partido;
  • O bien Cayo Lara tiene menos autoridad en el partido del que dice ser secretario general que Falete en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
  • ¿Qué corriente de izquierdas justifica que un partido (supuestamente) de este color permita gobernar a otro que en otros ayuntamientos ha demostrado aplicar principios de liberalismo económico radical? Si alguien es capaz de explicármelo, los comentarios son todos suyos.

    Mientras tanto yo no puedo votar a unos concejales que menos de tres semanas después de ganarse ese nombre en las elecciones incumplen una promesa electoral tan simple y clara. ¿Qué se puede esperar de las demás promesas de estos nuevos concejales en asuntos más comprometidos? ¿Podremos fiarnos de su palabra si alguien les pone un fajo de billetes encima de la mesa a cambio de algún favorcillo en el ayuntamiento? Yo no.



    Hay ciudades que han sabido explotar alguna de sus festividades tradicionales como fuente de enormes masas de turistas. Y los turistas significan, la mayoría de las veces, dinero. Por ejemplo, Pamplona durante los San Fermines o Valencia durante las Fallas. Ambas ciudades son simplemente impracticables durante dichos días: todo se detiene para atender a la fiesta y a los visitantes. A la mayoría de pamploneses y valencianos les encantan sus enormes celebraciones y participan activamente en ellas. Pero también hay gente a la que el Gora San Fermín o los petardos, lejos de gustarle, les impiden dormir y descansar durante varios días. Son pocos, y muchos de ellos, directamente, hacen coincidir sus vacaciones con dichas fechas para no tener que soportarlas. Que yo sepa, a nadie se le ha ocurrido soltar a los toros a las afueras de Pamplona en lugar de por la calle Estafeta; o prohibir activamente el lazamiento de petardos por las calles valencianas a partir de cierta hora como consecuencia de la preocupación de los consistorios por el descanso de sus vecinos.

    Aunque las fiestas patronales de Madrid son el 2 de Mayo, San Isidro, La Paloma y la Almudena, no conozco a nadie que venga de fuera de la capital para disfrutar de ellas. En cambio conozco a muchas personas que se desplazan para disfrutar de las fiestas del barrio de Chueca: el Orgullo Gay. En realidad, en 2009 eran casi 3 millones las personas que venían a la capital del reino, atraídas por su reciente conversión en destino gay europeo. El turista homosexual no suele ser del tipo que viene a tirarse en una tienda de campaña y a no gastarse un solo euro. Madrid, gracias a los organizadores del Orgullo, ha conseguido atraer este tipo de turismo como moscas a la miel.

    Ayuntamiento, comerciantes y hosteleros son muy conscientes de esto. Pero el Ayuntamiento tiene que jugar con otro factor: su propia ideología. Un consistorio claramente retrógrado y de derechas no tiene más remedio que permitir el Orgullo Gay porque es una fuente de ingresos. No les queda más remedio que taparse la nariz, coger el dinero y mirar hacia otro lado. Pero les pica. Les pica tanto que siempre tienen que buscarle las cosquillas a la celebración. Obviamente, el Orgullo Gay es muy desagradable y ruidoso para los vecinos de Chueca y ello sirve como excusa para ir sacando las mayores actos del barrio que las creó, así como para ir poniendo multas año tras año. Todo esto en una ciudad que en, por ejemplo, Lavapiés, se pasa las ordenanzas sobre ruido por la entrepierna. ¿En qué se diferencian el Orgullo Gay, los San Fermines y las Fallas? Los tres atraen dinero, pero una de las tres fiestas celebra la libertad sexual que ha alcanzado nuestro país. Y eso, a Gallardón, le jode.



    Así pintaba la estación de Cercanías del campus de la Universidad Autónoma de Madrid tras el primer día de la selectividad de 2011.

    Trabajar en un campus universitario tiene cosas curiosas. Una de ellas es el masivo peregrinaje de postadolescentes hacia las aulas universitarias en los primeros días de junio. Parece que ya somos bastantes las generaciones de españolitos que hemos pasado por este rito de madurez llamado selectividad y, que yo sepa, no nos han quedado secuelas graves. Pero al ver tantos infantes recorriendo un camino similar al que yo anduve hace algunos años me invita a poner algunas reflexiones por escrito:

  • Estoy a favor de la selectividad. Ya lo estaba incluso antes de hacerla. Es más, incluso estoy a favor de hacerla más dura y de que cada facultad pueda hacer pruebas propias para regular el acceso a las carreras. De hecho (y ahora es cuando me empezáis a pegar palos) pienso que hay una superpoblación en las universidades españolas fruto de la idea de que para ser alguien hay que estudiar una carrera. Aunque sea Historia. NO estoy en contra de los historiadores, pero aceptemos que nuestro país ha generado muchos más licenciados en Geografía e Historia de los que puede emplear. O bien fomentamos la creación de puestos de trabajo para ellos o bien se regula el acceso a este tipo de estudios en función (real) de las demandas laborales del país.
  • La selectividad es una buena prueba de madurez. Es bien sencillo aprobarla y quien lleve unas notas decentes en el instituto lo tiene fácil para elegir la carrera que quiera. Pero es un rito por el que hay que pasar: los chavales que hoy se examinan lo hacen como niños pero, al final de todo este proceso, serán universitarios. Casi serán adultos. Es una especie de (curioso) rito ciudadano que nos hemos montado.
  • ¿Para qué se estudia, para aprender o para aprobar la selectividad? Desgraciadamente, cuando la el medio se convierte en el fin, estamos ante una situación complicada. Se extiende la creencia de que los dos años de bachillerato sirven casi exclusivamente para aprender a aprobar la selectividad y a veces se deja de lado la satisfacción de aprender cosas nuevas, las cosas bonitas que tiene el estudio. ¿Dónde termina el medio (acceder a la universidad) y empieza el fin (aprobar un examen)? Ahí es donde veo uno de los principales errores de este sistema de pruebas de acceso a la universidad.
  • En cualquier caso, una prueba tiene que haber de cualquier modo. Pero, ¿somos capaces de generar jóvenes que no piensen que el único objetivo de estudiar es aprobar un examen? Supongo que es una pregunta que, en principio, tienen que responder los educadores y, a lo mejor en menor medida, los padres. Pero, al fin y al cabo, todos hemos sido estudiantes y sabemos mejor que nadie nuestros aciertos y errores. ¿Tu? ¿Qué piensas?



    Hoy es el Día Internacional del Donante de Órganos y yo tenía en mente un post precioso sobre el tema. Pero no. Hasta eso tiene que venir el rey y fastidiármelo. El rey. Ni más ni menos. Joder, debería sentirme honrada de que su majestad me fastidie el desayuno mientras oigo la radio. Debería abrazar sonriente las naúseas que siento cuando escucho a los periodistas excusar amablemente a su majestad por el intolerable trato con que honró a los compañeros que, encima, están ahí para loarle y dorarle la píldora.

    El desprecio y mal gusto con el que este mentecato abroncó ayer a unos periodistas, acusándolos de mentir sobre su estado de salud, es simplemente de vergüenza. El desprecio propio de un señor que no nos ve como ciudadanos, iguales ante la ley y poseedores del derecho a la libertad de expresión. El desprecio propio de un señor que nos sabe vasallos, inferiores a él y a su familia, que nos mira desde tu intocable pedestal.

    España es un Estado de Derecho, sí; un país relativamente libre y civilizado en el que se puede insinuar, sin pruebas ni consecuencias, que la vicepresidenta del gobierno es lesbiana y mantiene una relación con una conocida presentadora de infotmativos o en el que se puede decir (siempre en tono jocoso) que la esposa del presidente del gobierno parece un transexual. Pero el Estado de Derecho termina donde empiezan los muros del Palacio de la Zarzuela: a partir de ahí todo es silencio y cabezas agachadas. Feudo y vasallaje. A partir de ahí la reina puede opinar sobre el aborto y los matrimonios homosexuales (en contra, faltaría más), pero pobre del periodista que haga una broma sobre sus hábitos alimenticios o sobre su existente o inexistente cornamenta.

    Yo a Juan Carlos de Borbón no le deseo ni la muerte ni, tan siquiera, la enfermedad. Le deseo que cuando le operen de la rodilla lo hagan en (por ejemplo) el Hospital de Móstoles, para que pueda compartir una un habitación en la sexta planta (dos ascensores para todo el hospital y ni siquiera le deseo que se estropee uno de ellos) con otras dos personas, que sus familiares tengan que pagar a euro 200 ml de agua y que el equipo que le haya atendido no tenga tiempo ni para dar explicaciones sobre su operación durante más de 3 minutos. Le deseo ser una persona normal. A malas, le deseo unas elecciones. O, poniéndome bestia, la parte menos civilizada de mi le desea un exilio dorado, a él y a toda la familia de chupones que viven de mis impuestos solamente porque le lamieron el culo más y mejor que los demás aspirantes al trono a Francisco Franco.

    Y escribo esto porque, aunque la Constitución diga que España es un reino, yo no le rindo pleitesía a nadie. Va a tener cojones que encima nos quedemos con la peor parte del feudalismo pero que no podamos divertirnos con las justas ni las peleas a espadazo limpio. Por ahí no paso: si queremos feudalismo, o todos, o ninguno. Y si no, República. Por cierto, que el título se lo he tomado prestado a mi buen amigo @andres1gb, incesante creador de frases ingeniosas y geniales chascarrillos.



    et cetera
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