The Lost Dreamer











{21 diciembre, 2011}   Por qué dejo Ubuntu

Ubuntu es un sistema operativo Linux que busca ser gratuito, libre y utilizable sin necesidad de tener conocimientos previos de Unix. No en vano, su lema siempre ha sido Linux para seres humanos. Hace algo más de dos años que lo uso habitualmente porque siempre me he sentido muy de acuerdo con la filosofía de que un sistema operativo básico para un hogar debería poder ser gratuito y de calidad. En este tiempo siempre he intentado promocionar dicha filosofía entre mis conocidos.

En mi viejo Pentium 4 Ubuntu corrió como la seda, pero mi nivel de exigencia no era demasiado elevado. Cuando me hice con un ordenador nuevo pronto me di cuenta de que el software para Linux, cuando tienes unos horizontes mínimamente serios, deja bastante que desear. Además, Ubuntu no acababa de llevarse bien con mi nuevo PC.

Cuando el pasado mes de octubre actualicé a la nueva versión de Ubuntu (11.10), todo se fue a la mierda definitivamente: tenía que arrancar el ordenador varias veces para que los discos duros entraran, VLC dejó de funcionar, mi librería de sonido se fue al carajo y las actualizaciones dejaron de funcionar. Llegados a este punto tenía tres opciones:

  • Buscar en Google hasta la extenuación, dar con la solución a mis problemas, abrir el terminal y meter comandos al buen tuntún y arreglarlo. Sé programar y si me diera la gana podría aprender a usar la línea de comandos de Linux. El caso es que no me apetece usar mi tiempo libre en eso.
  • Formatear la partición y reinstalar. Ojo que el sistema operativo lleva desde mayo instalado y el ordenador está nuevo.
  • Mandar Ubuntu a tomar por culo y pasarme a Windows 7, que al menos el sonido funciona sin problemas.
  • Así que puse varias cosas encima de la mesa:

  • En el último año y medio cada nueva versión ha funcionado peor que la anterior.
  • La ayuda no suele ser fácil de encontrar y está copada, en general, por una comunidad que desprecia a quienes queremos usar Linux sin comandos. Arreglar un error fortuito acaba siendo un dolor de huevos.
  • Salvo honrosas excepciones (como Banshee), el software libre compatible con Linux es cutrillo. Puedes customizarlo y mejorarlo… si te apetece pasar tardes picando código.
  • El afán por introducir cambios e innovaciones en cada versión (salen cada 6 meses, lo cual me parece poquísimo) hace que algunas novedades sean inestables y, a cambio, retrasan la solución de problemas más serios (como el endémico con las tarjetas de sonido).
  • Un usuario medio (como mi madre) no puede usarlo sin ayuda, de modo no cumple con su cometido. Al final solamente pueden disfrutarlo correctamente quienes ya tienen conocimientos previos de Linux.
  • Es por esto que elijo quedarme con Windows 7 hasta que la situación cambie o yo tenga dinero para comprarme un iMac. Lo siento por el proyecto, porque realmente me gustaba bastante.

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