The Lost Dreamer











Sookie Stackhouse: y parecía tonta cuando la compramos

La versión 'tonta' de Eric ha tenido tantas fans como detractoras a lo largo de la temporada

La primera temporada me pareció una genialidad. La segunda me gustó hasta la muerte de Godric. A partir de ahí, todo fue caer y seguir viéndola por inercia. Hadas, hombres-lobo, hombres-pantera y una lista interminable de gilipolleces que nada tenían que ver con la fina ironía de las primeras historias hicieron que casi pasara de ella. Pero, contra todo pronóstico, ayer llegué a una season finale sorprendente, buen cierre de una temporada que, sin la brillantez de la primera, ha sido divertida. Conozco bastante gente que ha dejado de verla: retomadla, porque la cuarta mejora. Ya no hay cuidados paralelismos entre vampiros y otros marginados de nuestra sociedad, elaboradas ironías sobre los fanatismos religiosos ni sexo bien hecho como al principio, pero está graciosa.

AVISO: Lo que sigue contiene enormes SPOILERS que pueden destriparte el final de la cuarta temporada de True Blood. Tu sabrás lo que haces.

  • Sookie, Bill y Eric: Tras el primer ataque de pánico de las hadas (todos tememos el momento en el que ese tema se trate realmente) y demasiadas vueltas con el tema del vampiro tonto (al principio es gracioso, pero tanta estupidez acaba por ser cargante) en el que se convierte Eric, Sookie acaba por aceptar que quiere a ambos pero que no se queda con ninguno. Tengo la esperanza de que Bill y Eric se acaben convirtiendo en el comando gay y la manden a paseo, pero no va a suceder. La temporada próxima Sookie lo intentará con Alcaide y, justo cuando se enamore de él cuando él la perdone por matar a Debie, éste morirá.
  • Tara, Lafayette y Jesús: La historia de la magia de Lafayette y Jesús nunca me convenció, y todos sabíamos que Jesús había llegado a la serie para palmarla cruelmente. No obstante, me dio penita que muriera. El personaje de Tara lleva dos temporadas dando tumbos estúpidos, con su (preciosa) novia desaparecida para siempre y parece que quedándose una vez más en Bon Temps. Por supuesto, no morirá: aparecerá algún vampirazo para darle su sangre y santas pascuas. Vaya drama de final. La historia del fantasma de la chica negra me pareció una chorrada inmensa, totalmente accesoria y falta de ritmo o interés.
  • Jason, Jessica y la gente pantera: Jessica es mi personaje favorito de la serie. No tiene mucho peso pero es gracias a eso que todavía no se ha vuelto en un plastazo como Eric o Bill. Jason cada vez me gusta más. Tras el terrible principio de la temporada, está claro que el tema de la gente pantera no está cerrado ni de lejos. Me ha encantado la reaparición del reverendo Newlin, pero tranquilos, apostaría a que no es un vampiro: recordad que el último capítulo se desarrolla en Halloween, y lo más probable es que solamente lleve colmillos de pega para acojonar a Jason. De todos modos, cualquier reaparición de los personajes de aquella secta es una gran idea.
  • Sam y familia: La familia de Sam nunca me gustó, eran demasiado estúpidamente malos. Me he alegrado con todas y cada una de sus muertes. La nueva novia de Sam es carne de cañón para morir en la próxima temporada. En general Sam me parece un personaje desaprovechado y habría querido que matara a su hermano para que pudiera quedarse con el poder de convertirse en otra gente.
  • Arlene, Terry y el Sheriff: Todo indica que los dos primeros, que empezaron como entrañables secundarios, van a tener un papel importante en la trama de la quinta temporada. Terry siempre me encantó, darle más peso será sin duda la mejor forma de joder el personaje. Parece que su pasado en Irak va a llamar a la puerta. Las adicciones al V en la serie ya empiezan a aburrir, pero bueno. Las historias de estos nunca pasan de divertidas a interesantes, pero están bien en la serie.
  • En general todo el tema de las hadas y la magia me echaba para atrás, pero no puedo negar que ha acabado siendo divertido. La mayoría de los capítulos me han dejado con ganas de más. El personaje de Marnie me ha parecido interesante y no demasiado mal dibujado, de modo que el villano de la temporada me ha dado juego. Menos interés me despierta la segura reaparición de Russell Edgington, que es tan malo y tan poderoso como el Imperio Galáctico, lo cual le convierte en algo tedioso. No me hace gracia la perspectiva de una quinta temporada con él. De las hadas ni hablo, porque me despiertan curiosidad cero.

    ¿Y a ti? ¿Qué te ha parecido? ¡Usa los comentarios! 😀

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    En verano de 2008 se filtró (que bien usan las cadenas de televisión el BitTorrent cuando quieren) el episodio piloto de Fringe, la nueva creación de un J. J. Abrams que estaba arrasando con sus Perdidos. La serie se presentaba como la más firme heredera de aquella y contaba con el aliciente de incorporar alguna de las mentes dieron vida a The X Files allá en los 90. La opinón generalizada en internet aquel verano fue bastante unánime: Vaya puta mierda.

    Tras muchos tiras y aflojas, pérdidas de audiencia, miedo a cancelaciones, renovaciones anunciadas por Twitter y muchos fans de fiesta; el pasado viernes, casi tres años después, se emitía en EEUU el último capítulo de la tercera temporada de Fringe. La opinón generalizada en internet: Fringe es, de largo, la mejor serie de ciencia-ficción que se está emitiendo en la actualidad. No verla es no estar al día de lo que se cuece en el mundo geek.

    Pero, ¿cómo es posible todo esto? Sinceramente, no lo sé. Yo sólo sé que, allá donde voy me siento en la obligación de recomendarla. Pero, cuidado, no se puede ver Fringe a la ligera: si no se está advertido de ciertas cosas, es muy fácil creer que es una serie del montón, con demasiada casquería y personajes planos. Si no se ve adecuadamente es posible abandonarla. Por eso aquí escribo un pequeño Manual de Introducción al Universo (ahem) de Fringe.

  • En primer lugar, hay que dejar claro que Fringe es una serie muy irregular. Sobre todo en sus primeras dos temporadas, en las que el grueso de los capítulos son historias autoconclusivas en los que la trama real de la serie apenas se vislumbra. Desgraciadamente muchos de estos capítulos son mediocres y pueden inducir, como ya he dicho, a abandonar la serie por aburrimiento.
  • Si la serie se te está haciendo excesivamente tediosa, te recomiendo que veas solamente los siguientes capítulos de la primera temporada: 1×01 Pilot (lo siento, es malo pero hay que verlo), 1×04 The Arrival, 1×10 Safe, 1×11 Bound, 1×14 Ability (este es fundamental), 1×17 Bad Dreams, 1×19 The Road Not Taken y 1×20 There’s More Than One of Everything. ¿Por qué estos capítulos? Básicamente porque son en los que se avanza realmente la trama y en los que se empieza a producir el auténtico enganche a Fringe.

  • Brown Betty, el episodio musical de la segunda temporada, es uno de los mejores de toda la serie.

  • La mayoría de los pacientes quedan convencidos de que Fringe merece la pena al terminar la primera temporada. No obstante, durante la primera mitad de la segunda se volvieron a cometer muchos de los errores de la primera, con demasiados episodios de relleno, aunque poco a poco fueron arreglándolo. No obstante, los episodios más relevantes de ésta son el 2×01 A New Day In The Old Town, 2×04 Momentum Deferred, 2×08 August, 2×10 Grey Matters y 2×15 Jacksonville, a partir del cual todos los episodios son relevantes para la trama.
  • Llegados a este punto pueden pasar dos cosas:

  • Si has visto el final de la segunda temporada de Fringe y no te has quedado con la boca abierta, lo siento, has perdido el tiempo. Simplemente no te gusta la serie. Y lo que es peor: estás muerto por dentro. (Bromita)
  • Si lo que has visto te ha gustado, siempre estás a tiempo de volver atrás y ver los capítulos que te has dejado. Como para este momento ya estarás completamente cautivado por los personajes, los disfrutarás más y mejor. Además, puedes divertirte curioseando los detalles de la serie o comprendiendo mejor a los secundarios.
  • Finalmente, después de todo esto, tenemos la tercera temporada de Fringe. No voy a spoilear nada ni a hacer un análisis de todo lo que ha pasado: hay muchos y mejores blogs especializados que ya lo han hecho. Solamente expongo mi opinión: la tercera temporada de Fringe es de lo más grande que he visto en televisión en muchos años. No hay ni un solo capítulo malo. La mitología de la serie está perfectamente a la altura de clasicazos como Expediente X, los fans estamos hipermotivados y, ante todo, el retrato de los personajes ha alcanzado un detalle difícil de mejorar. Llegados a este punto, todos los capitulos malillos de las primeras temporadas han merecido la pena. Y por eso recomiendo Fringe a todo el mundo: porque aunque sé que cuesta verla (a mi tuvieron que destripármela para que me animara a verla, no os digo más), merece la pena.



    AVISO: Esta entrada puede contener trazas de SPOILERS. Su consumo no está recomendado para quienes confunden la literatura fantástica con el género juvenil ni para los lectores de libros de autoayuda.

    Todo llega en esta vida. El episodio piloto de la adaptación televisiva de Canción de Hielo y Fuego no iba a ser menos. Anoche, como gran parte de la comunidad geek del planeta, me reuní con amigos en torno a una mesa plagada de viandas y vino para degustar Winter Is Coming, es decir, las primeras páginas de la más grande novela de fantasía épica (al menos para mi) hechas imagen. He aquí las impresiones se una admiradora, ya no solo de la saga, sino de toda la creación literaria de su autor, George R. R. Martin.

    Así que el verbo se hizo carne mientras los frikis del mundo babeábamos como zombis delante del televisor. ¿El resultado? Bastante espectacular: la ambientación y la caracterización de los intérpretes simplemente no podía ser mejor. El lector, lejos de sentir que Invernalia pintaba distinta en su cabeza, se siente sobrecogido al ver el Bosque de Dioses en el que Ned Stark se retira a solas con su mandoble Hielo; por no mencionar el breve corte de respiración que se siente la primera vez que nos muestran El Muro, tan aterrador y majestuoso como lo habíamos construido en nuestra cabeza.

    El episodio piloto ha sido, parece ser, un plato de felicidad para los que ya habíamos recorrido Westeros desde las páginas de los libros. Simplemente, nuestra imaginación hecha realidad. No parece importarnos saber lo que va a suceder: la delicada ternura entre Ned y Catelyn, el pavor producido por Los Otros, las inseguridades de Jon o la estupidez del precario rey Robert… todo está ahí, igual que en los libros. Los actores parecen haberse empapado de la profundidad psicológica de sus personajes que es, en última instancia, una de las genialidades de esta saga.

    En el capítulo de cosas que no me han acabado de convencer solamente puedo poner, por ahora, la música y Emilia Clarke, la actriz que interpreta a Daenarys, uno de mis personajes favoritos de la saga. Sobre la música simplemente me parece un poquitín de serie B por ahora, pero es cierto que hay mucho tiempo para que mejore. Sobe Dany… cierto es que es un personaje que tarda en arrancar, así que me quejo, pero poco. Tal vez simplemente la actriz esté reflejando el miedo que transmite su personaje en los primeros compases de la saga.

    El Muro: prácticamente, un personaje más de la saga Canción de Hielo y Fuego.

    En resumen, opino que el piloto ha sido un festival para los que conocemos los libros, y un excelente punto de partida para quienes desconocen la historia. He hablado con personas de ambos bandos que lo han visto y todos coincidimos: queremos más. De aquí al 26 de junio podremos disfrutar de 10 capítulos que irán desgranando el primer libro de la saga. Y luego, a por Choque de Reyes. En España Canal + estrenará Juego de Tronos en castellano el 7 de mayo.



    No soy yo muy de ver la tele salvo para los eventos deportivos. Afortunadamente, gracias a una buena gestión de las partidas presupuestarias, la televisión pública de este país cuenta con una potentísima página web que permite a los desconectados del televisor como yo disfrutar de cualquier emisión interesante que se hayan perdido. Acabo de echarle una ojeada a la web de Telemadrid y la lideresa todavía no nos ha regalado ese servicio a los madrileños y madrileñas. Lástima, con las ganas que se me quedan a mi a veces de ver el informativo de Hermann Tertsch…

    Como decía, esta magnífica página web me permitió ver, horas después de su emisión, la (ya famosísima) entrevista que le realizó ayer Ana Pastor al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. No me voy a meter en el contenido de la entrevista, que se puede consultar aquí. La verdad es que ese señor está loco y no hay mucho más que decir.

    Lo que sí que quiero resaltar es lo orgullosa que me siento es de la televisión que se está emitiendo y pagando gracias a mis impuestos. Que hay cosas que mejorar, no lo dudo. Pero que se cuente con unos profesionales de esta envergadura y, sobre todo, que sea una televisión en la que incluso el más zumbado de todos los zumbados pueda hablar con total libertad… eso hace que sienta genial.

    En esta época en la que solo oigo hablar de los programas de Telecinco, hace que la integridad de una periodista que no deja al presidente de un país escaquearse de ninguna pregunta y que, además, tiene los santos cojones de dejar caer poquito a poco el pañuelo que le cubre la cabeza me parece un motivo para que todos estemos orgullosos. Al menos por una vez, nuestros impuestos se han empleado en algo bien hecho: Ana Pastor.



    et cetera
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