The Lost Dreamer











Ahora estoy en bSides



{26 junio, 2011}   Dando botes en el DCde (y ii)

Ahora puedes leernos en bSides



{25 junio, 2011}   Dando botes en el DCode (i)

Nos hemos mudado a bSides



No deja de fascinarme toda esa gente que dice que los bienes materiales no dan la felicidad. No dejan de sorprenderme porque mienten como bellacos, no por otra cosa. No me da vergüenza reconocer que estoy pasando por una racha complicada, de modo que cualquier alegría (unas simples cañas, un paseo, una canción bien pinchada en un garito) se multiplica por diez en mi cuenta particular en la que necesito experiencias agradables y buen rollo como agua de mayo. Y vengo aquí a contaros mi experiencia. Y mi experiencia es que, por muy mal que suene, los bienes materiales también ayudan a sentirse mejor.

Lo que me va a hacer sentir mejor es poseer 60€ (gracias a mi trabajo los poseo) que me permitan adquirir, el próximo viernes 11 de marzo, una entrada para el recién anunciado Festival DCode, que tendrá lugar en Madrid los días 24 y 25 de junio. ¿Y por qué me da eso la felicidad? Pues, para empezar, porque en ese festival va a estar mi sueca favorita, Maja Ivarsson con todo su grupo, The Sounds. Y eso me hace feliz, señoras y señores, porque es uno de mis grupos favoritos y van a sacar disco un día antes de mi cumpleaños y luego van a venir a tocar a mi pueblo.

Y, por si fuera poco, en el DCode también va a estar ese maldito grupo cuya única fecha en España iba a ser el pasado sábado en Barcelona, My Chemical Romance. ¿Que se han pervertido en su último disco? Lee mis labios: ME-LA-PE-LA. Me lo voy a pasar igual de genial saltando como una loca cuando suenen sus guitarras. ¿Y qué? ¿Que ya vi a Eels el año pasado en La Riviera? Pues razón de más para volver a verlos, porque en ese concierto se salieron y me quedé con ganas de más. Si, para rematar, cogemos un icono del rock indie como es Band of Horses y al grupillo de moda, Crystal Castles, y unos cuantos más como Kasabian o Pollock: pues la cosa da para que la felicidad me dure varios días.

Así que gracias, señores organizadores del Festival DCode 2011: a cambio de 60 euros me van a proporcionar ustedes una dosis de felicidad instantánea que me era muy necesaria. Para que luego me vengan los comeflores.



{25 enero, 2011}   Mi culo sobre la descargas

Una imagen de otros tiempos

Los blogs son como los culos: todo el mundo tiene uno. Y hoy todo el mundo que tiene un culo habla de la Ley Sinde.

Hagamos memoria y volvamos a 1999, justo antes del boom de Napster. ¿Lo recuerdan? Las nuevas temporadas de las series extranjeras tardaban, en el mejor de los casos, más de un año en llegar a nuestro país y, cuando lo hacían, era sin respetar el orden original de los capítulos y cambiando los horarios sin avisar a nadie. Quien intentara seguir Urgencias o Expediente X sabe de lo que estoy hablando.

Spotify: en mi opinión, la solución definitiva para la música en internet. Buena para artistas y consumidores.

En el campo musical había unas pocas emisoras de radio que decidían que Britney Spears, Alejandro Sanz, Rosana y Oasis era lo que se llevaba. En la FNAC de Callao había un par de estanterías con un cartel que rezaba Alternativos y en la que te cascaban más de 3000 pesetas por un disco de Catatonia porque era de importación. Luego la gente se quejaba de que apenas había bandas relevantes que vinieran a España de gira: normal, ni se promocionaban ni se escuchaban. El mercado estaba limitado por los pocos grupos cuyos discos el consumidor pudiera permitirse comprar.

Pero con el siglo XXI llegaron las conexiones de anda bancha y las productoras, tanto las musicales como las audiovisuales, pasaron del asunto. No vieron en el ADSL un nicho de mercado. Nadie se preocupó por montar una oferta musical razonable, de modo que otros particulares vieron el cielo abierto: ocuparon (y se lucraron con) el espacio que las productoras habían despreciado. Cuando éstas se dieron cuenta del error, ya era tarde: los usuarios nos habíamos acostumbrado al gratis total y eso es muy difícil de solucionar. Un desmadre del que parece ser que la culpa la tenemos los usuarios. Y en esas estamos hoy.

¿Está mal bajar cosas? Fríamente lo digo: , está feo. Y peor está montar una página web en la que te lucras por dejar que otras personas se bajen contenidos que no has creado tú. ¿Perjudica a los artistas? Eso ya no lo tengo tan claro. Yo el año pasado, entre festivales y conciertos, fui a 18 eventos musicales de los cuales, a 13 fui exclusivamente porque había tenido oportunidad de oír la música de los grupos en cuestión por Spotify o descargándola. De no haber sido así, jamás me habrían interesado Jonsi, The Sounds, Goldfrapp o Kings of Leon. Porque, aceptémoslo: con un panorama musical como el de hace 10 años, ¿de dónde demonios iban a sacar una banda alternativa como Arcade Fire a 17000 personas para llenar el Palacio de los Deportes a 40,50 € la entrada? ¿Se creen los Kings of Leon que todo el mundo que corea sus canciones en el Palacio de Vistalegre se ha comprado su disco? Lo que es un hecho es que todas las personas que las coreábamos habíamos pagado 51 € por verlos. ¿Lo habríamos hecho de no haber habido Spotify? Lo dudo.



{15 agosto, 2010}   … Y pasó el Sonorama 2010 (i)

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{10 agosto, 2010}   Preparando el Sonorama 2010

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