The Lost Dreamer











Dexter me aburre (ni siquiera he empezado a ver la nueva temporada). Faltan un par de meses para que vuelva Lip Service. Damages se ha convertido en serie de verano (por cierto, tengo pendiente escribir algo sobre su última temporada, que me ha gustado mucho). El otoño se pintaba crudo, solamente con Fringe y sus altibajos para calmar mi frenesí de series; de modo que, en un movimiento poco habitual en mi, ha empezado la temporada y me he puesto a ver unas cuantas de las nuevas. Y estoy gratamente sorprendida.

Terra Nova

De las nuevas es la primera que me puse. Todo el mundo la ponía tan rematadamente mal que acabó siendo mucho menos mala de lo que me esperaba. La cosa va de un futuro apocalíptico en el que la única esperanza para una Tierra inhabitable es un vórtice que permite viajar 68 millones de años atrás en el tiempo. En una selva repleta de dinosaurios (sí, de plástico, no todas las series pueden ser Juego de Tronos, así que no nos pongamos pijos) y misterios (sospecho que soy la única persona sobre la faz de la Tierra a la que la trama misteriosa de esta serie le resulta interesante). No nos vamos a engañar: es una serie familiar plagada de clichés, con efectos especiales de serie B y (por ahora) poca imaginación a la hora de explotar situaciones originales. Es un buen artículo para matar el rato con un pequeñísimo rescoldo de interés intelectual: la sociedad de colonos que se crea en la selva (o sea, Terra Nova) parece idílicamente feliz pero, en realidad, está dominada por militares con poca afición por la Democracia y el Estado de Derecho. No va a suceder, pero me encantaría que la serie reflexionara sobre esas cosas (lo sé, tengo que dejar de acordarme de Battlestar Galactica). En general, malilla pero entretenida. 5/10

Person of interest

J. J. Rey Midas Abrams y el hermano y guionista de Christopher Nolan juntos. Y con Benjamin Linus poniendo carita de bueno. Esta tiene que molar. Pues no. Me aburre soberanamente: he visto 4 capítulos y, como no me suelen gustar los capítulos autoconclusivos, la tengo al borde del abandono. La máquina salvadora de víctimas que solo da el número de la seguridad social de la persona que hay que proteger (que curioso, solo en Nueva York) tiene más trampas que una película de chinos, un protagonista todavía más soso que el Jack de Lost (era difícil lograrlo) y una carencia acuciante de trama. Si sigo viéndola solo será porque los cuatro primeros episodios de Fringe me despertaron exactamente las mismas sensaciones y el Abrhams este ya ha demostrado que no es ningún mindundi. Pero, por ahora, mala y aburrida. 3/10

Revenge

Con esta me puse porque empezaba a ver a demasiada gente diciendo que era muy buena. Y por Madeline Stowe. Y madre mía, es la mejor adaptación de El Conde de Montecristo (estaría bien que lo pusieran en los créditos, por cierto) que he visto en mi vida. No deja de ser un culebrón de amor, lujo, odio y venganza, pero a mi me está encantando. Los actores (especialmente ellas) más que correctos; los personajes realista y nítidamente dibujados, pero sin ser pedantes; y la trama exquisita, de estas historias que empiezan mostrándote el final sin pudor y que, aún sin ser excesivamente sorprendentes, te mantienen en tensión y te transmiten emociones. Lleva ya unos cuantos capítulos y sencillamente me está encantando. Es, en mi opinión, de lejos el mejor estreno de la temporada. Mi único temor es que el éxito la lleve a tener miles de temporadas que la estropeen. Por cierto, de todas las que menciono es la única que le he recomendado a mi madre, que consume más series que yo y a la que solo le recomiendo lo que pienso que de verdad merece la pena. 8,5/10

American Horror Story

Solamente he tenido tiempo de ver el piloto, pero voy a seguir con ella. En general solo me gusta el género de terror si está muy bien hecho o si se sostiene por una trama que me enganche de verdad. Es un poco pronto para juzgar si esta historia solamente pretende dar miedo y meter personajes de mal rollo sin parar en la vida de los protagonistas, o si va a desarrollar una buena trama con todo eso. Por ahora, la historia del matrimonio en crisis, el sexo (no me parece excesivo y creo que está muy bien traído, me encanta el detalle de la ama de llaves) y las visiones de mal rollo me están gustando mucho. Una combinación de personajes decentemente definidos con un ambiente que da miedito de verdad, aunque no el suficiente pánico como para no ser capaz de ver la serie sola. Creo que si no tiene demasiadas pretensiones es una serie que puede funcionar muy bien, porque además tiene una buena factura (las escenas de más miedo un poco serie B, pero no pasa nada). Ahora bien, no es una serie apta ni para puritanos ni para miedosos (este punto del miedito hace que no se la recomiende a mi madre). Inquietante y entretenida. 7/10

Once upon a time

Cuentos de hadas y la doctora Cameron, que era lo único que me parecía realmente interesante allá cuando yo veía House. Una serie que sin las piradas de pancho de Joss Whedon y Sam Raimi no habría llegado a existir, pero que a mi me ha parecido muchísimo mejor que la Legend of the Seeker de este último (por cierto, ¿esa serie se sigue haciendo?). Me vi anoche el piloto con poquísima fe, esperándome un pastelón infantiloide y… bueno, creo que no es exactamente eso. Creo que más bien se pitorrea bastante de los cuentos de hadas, aunque a lo mejor aún es pronto para decirlo. Me pareció un planteamiento muy original e imaginativo, el capítulo me tuvo entretenidísima durante sus 43 minutos y, aunque algunas cosas en la ambientación son un poquito cutres (de nuevo, Battlestar Galactica, Lost y Juego de Tronos nos tienen mal acostumbrados), me parece que la amena historia los compensa. Desde el primer momento la serie se presenta sin tapujos: una lucha entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, en la que todos queremos que gane lo bonito y la bruja mala se vaya a su pueblo. Pero para entretenerse parece la mar de adecuada. Si sigue un par de capítulos más así, se la pasaré a mi madre. 7/10

Me dejo un par de series en el tintero: Pan Am, que todo el mundo dice que es genial pero yo no creo que me ponga con ella hasta que confirmen la renovación; y Ringer, el culebrón de amor y lujo protagonizado por Sarah Michelle Gellar del que no sé muy bien qué pensar, porque he visto un cacho del piloto y me pareció entretenido, pero todo el mundo la pone a caer de un burro. Sencillamente no he tenido tiempo para ponerme como Dios manda con ninguna de las dos. Si alguien tiene alguna sugerencia y/u opinión, los comentarios sirven para apuntarlas y que yo las lea.

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"Peter, Walter y Olivia, los tres protagonistas de Fringe. Mi serie favorita, a pesar de sus altibajos.

Lost, con sus decenas de personajes, sus osos polares, su humo negro, su Ben, su Jon Locke... Era buena la jodía.

Fringe y Lost tienen varias cosas en común: su creador, una trama de ciencia-ficción muy enrevesada, unos fans incondicionales, muchos capítulos de relleno… Sin duda, cuando pase el tiempo, Lost será mucho más recordada que Fringe, entre otras cosas porque la primera tuvo el apoyo de la audiencia y la segunda está en inminente peligro de cancelación. Entonces, ¿por qué me gusta más Fringe que Lost?

Lost tenía personajes geniales, pero había una cosa que siempre me fastidiaba muchísimo: la inmensa mayoría de los personajes femeninos eran mujeres florero, completamente inútiles, cuya única finalidad era acostarse con uno de los protagonistas, poner cachondo a alguien, fastidiar el plan de alguno de los buenos o ser rescatadas. En serio, pensadlo: Kate, Claire, Shannon… todas eran mujeres sin apenas formación ni habilidades que las hiciera realmente interesantes. Solamente Juliet y Charlotte eran un poco más espabiladas, activas: fueron de las pocas que no parecía que estuvieran solamente porque tenía que haber mujeres en el reparto.

En cambio, en Fringe hay mucho menos personajes que en Lost: tres protagonistas principales, unos pocos secundarios y una vaca. Pero… ¡qué protagonistas! ¿Quién en su sano juicio no vive enamorado de Olivia Dunham? Esa Olivia inteligente, fuerte, resolutiva, líder, poderosa; que tiene todas las cualidades que suelen tener los protagonistas de historias de ciencia-ficción… Solo que es una mujer, perfectamente femenina y heterosexual; con sus complejos, sí (que se explican a lo largo de la serie), pero con todas las características de su género intactas.

Olivia es la pieza clave de toda la serie y en ningún momento cae en los topicazos en los que caía la Kate de Lost. Y ese es el motivo por el que me gusta más Fringe que Lost: porque la primera predica el modelo de mujer que yo quiero llegar a ser y, a los personajes femeninos de la segunda me encargaría de matarlos yo misma.

Fringe volverá a emitirse a partir de esta noche en Estados Unidos tras unas semanas de parón. La audiencia decidirá si podremos seguir disfrutando de las aventuras de Walter y su vaca por más tiempo.



Ayer cuando vi este trailer por poco me hago caquita de la emoción. La adaptación televisiva de la saga fantástica Canción de Hielo y Fuego puede que sea tan grande como llevan dos años diciéndonos… o más.

Muchos os preguntaréis qué es eso del Juego de Tronos del que habla todo el mundo. El Juego de Tronos es el juegan los reyes o aspirantes de Westeros para aumentar sus cuotas de poder a costa del de sus familias rivales. El Juego de Tronos es todo el entramado diplomático, conspirativo y militar que estos antihéroes medievales llevan a cabo para sentarse en el trono de hierro y gobernar sobre los habitantes de un continente lleno de magia muerta. Dejemos que Cersei Lannister nos ayude a comprenderlo mejor:

Cuando se juega al juego de tronos sólo se puede ganar o morir. No hay puntos intermedios.

¿Y qué tiene de especial esta saga que no tengan las Crónicas de la Dragonlance u otros similares? Básicamente, su autor, George R.R. Martin (cariñosamente conocido como El Gordo Cabrón): un señor que, a diferencia de muchos de los que escriben novela fantástica estos días, sabe escribir bastante bien y tiene una extraordinaria capacidad para construir personajes, despertar empatía por el mayor de los cabronazos jamás visto o presentar a los héroes como penosos peleles.

Martin es un tipo inteligente que ha conseguido venderle su saga de siete libros (por ahora el muy desgraciado solamente ha publicado cuatro) a la todopoderosa HBO para que ésta ponga a su disposición un despliegue de medios solo comparable al que puso en marcha para rodar Roma. Y la cosa se estrena el 17 de abril en los Estados Unidos. Ni que decir tiene que la serie va a pegar un pelotazo impresionante, pero hoy son los libros lo que quiero recomendar. Entre otras cosas, porque éstos los he leído y la serie aún no la he catado. Desde que se ha empezado a hablar de la serie ha aumentado drásticamente el número de personas que veo con algún libro de la saga entre las manos en el tren. Buena señal. Voy a dejar de hablar de las maravillas de Jon Snow, Daenarys, los Lannister y las correrías de la Guardia de la Noche más allá del muro y simplemente voy a pegar unas líneas del primer capítulo de Juego de Tronos, el primer libro de la saga. Apuesto a que alguno no puede dejar de leer.

En aquella mañana fría hubo preguntas y respuestas, pero más adelante Bran no recordaría gran cosa de lo que allí se había dicho. Al final, su señor padre dio una orden, y dos de los guardias arrastraron al hombre harapiento hasta un tocón de tamarindo en el centro de la plaza. Lo obligaron a apoyar la cabeza en la dura madera negra. Lord Stark desmontó y Theon Greyjoy, su pupilo, le llevó la espada. Se llamaba Hielo. Era tan ancha como la mano de un hombre y en posición vertical era incluso más alta que Robb. La hoja era de acero valyriano, forjada con encantamientos y negra como el humo. Nada tenía un filo comparable al acero valyriano.

Su padre se quitó los guantes y se los tendió a Jory Cassel, el capitán de la guardia de su casa. Blandió a Hielo con ambas manos.

—En nombre de Robert de la Casa Baratheon, el primero de su nombre, rey de los ándalos y los rhoynar y los primeros hombres, señor de los Siete Reinos y Protector del Reino; y por orden de Eddard de la Casa Stark, señor de Invernalia y Guardián del Norte, te sentencio a muerte.

Alzó el espadón por encima de su cabeza.
[…]
Su padre le cortó la cabeza al hombre de un golpe, firme y seguro. La sangre, roja como el vino veraniego, salpicó la nieve.
[…]
—El rey Robert tiene verdugos —dijo Bran, inseguro. No sabía la respuesta.

—Cierto —admitió su padre—. Igual que los reyes Targaryen, que reinaron antes que él. Pero nuestras costumbres son las antiguas. La sangre de los primeros hombres corre todavía por las venas de los Stark, y creemos que el hombre que dicta la sentencia debe blandir la espada. Si le vas a quitar la vida a un hombre, tienes un deber para con él, y es mirarlo a los ojos y escuchar sus últimas palabras. Si no soportas eso, quizá es que ese hombre no merece morir.



et cetera
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